Colonia Dignidad (Chile)
     
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Hemerosectas: ¿Por qué el Estado de Chile no protegió a las víctimas?
Víctimas inician nueva ofensiva judicial en Alemania
28.11.2011
Wolfgang Kneese: Toda una vida luchando contra Colonia Dignidad
28.07.11
Batalla judicial contra Colonia Dignidad: piden indemnización y sanciones más duras
27.07.11
Colonia Dignidad: Nueva realidad y antiguos fantasmas
26.07.11
Tras las huellas de Hartmut Hopp, ex jerarca de Colonia Dignidad
25.07.11
Prensa alemana ubica el paradero del prófugo Hartmut Hopp
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Libro Revelador: ¿Hitler vivió y murió en Chile?
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El Racismo Actual (interesante Blog para saber más)
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Ex Presos Políticos - Chile
VICTOR ROSAS ANALIZA LA DURA CRITICA DE AMNESTY INTERNATIONAL AL GOBIERNO DE BACHELET. NINGUNA REACCIÓN DE ÉSTE

14.enero.2009
Las 3 sociedades que ligan al gobernador de Bío Bío del Gobierno de Piñera
Sólo unas horas bastaron para que el nombramiento de José Miguel Stegmeier Schmidlin como nuevo gobernador del Bio Bio, una de las zonas mas devastadas por el terremoto, se convirtiera en un conflicto de proporciones para el nuevo gobierno. Y ello porque Stegmeier figura como uno de los socios de tres de las empresas clave en la red financiera que tejió el otrora líder de Colonia Dignidad, Paul Schäfer, para sacar dineros de Chile en forma ilegal y luego volver a invertirlos en el país:

Hemlock, Tierra del Sur y Tierra Negra. Esta es la investigación que CIPER realizó desde el año pasado y que devela su participación en la trama que protegió al hombre que abusó de niños durante más de 40 años.

Para leer la investigación de CIPER - Chile
Gobernador del Bío Bío de Piñera relacionado Colonia Dignidad
Este vicepresidente de la Sociedad Nacional de Agricultura creó la sociedad “Tierra Negra” que compró un terreno por más de US$ 1 millón al interior de Los Ángeles con fondos triangulados a través de un paraíso fiscal del Caribe y que estaban en un fideicomiso en Canadá. Mientras el jerarca de la ex Villa Baviera se hallaba escondido en Argentina, viajó junto a sus dos socios, el abogado Enrique Veloso y Edgardo Neumann. Además escondió en el predio Santa Matilde de su propiedad, en 1997, a Ángel Salvo, uno de los jóvenes abusados por el “tío permanente” que eran buscados por la justicia.
 
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Colonia Dignidad (Chile)

   
 
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“EN CHILE SÓLO ENCONTRAMOS OBSTÁCULOS PARA INVESTIGAR”

Lunes 5 de julio de 2010 Foto: La Nación

El abogado Hernán Fernández (en la foto) estudia interponer una acción judicial inédita para que se investigue y sancione los delitos cometidos contra jóvenes alemanes, como Doris Gertz, que vivieron en Colonia Dignidad.

“La situación de ella confirma que en Colonia Dignidad se cometieron delitos graves contra los colonos, secuestro, lesiones, torturas sistemáticas y trabajo forzado. Son responsables los jerarcas que ejecutaron acciones directas durante décadas para mantener dicho sistema criminal, que se prolongó incluso con Paul Schäfer fuera del enclave”.

-¿Es posible que en estos hechos se configuren delitos de lesa humanidad?

-Se configuran graves violaciones de los derechos humanos que se han cometido contra un grupo de personas en un prolongado período de tiempo, ante la omisión del Estado, constituyendo un importante desafío jurídico su consideración como delitos de lesa humanidad.

-¿Piensa interponer alguna acción judicial a raíz de estos hechos?

-Hay varias acciones interpuestas, que se tramitan con gran dificultad ante el juez (Jorge) Zepeda, por lo que creo que los antecedentes que hoy entregan nuevas víctimas son fundamentales para que se pueda hacer justicia en estos casos. Me parece inaceptable que ante tanta evidencia aún se dude de la comisión de estos delitos. El tiempo acrecienta el daño de las víctimas y la sensación de impunidad frente a una de las más destructivas organizaciones criminales que han existido en el mundo.

-¿Qué no se ha investigado?

-Todas las pruebas demuestran que Colonia Dignidad fue un campo de concentración en nuestro país aún en los períodos de democracia, allí se drogó, se aplicaron electroshocks, se torturó sistemáticamente, se impuso un régimen de esclavitud incluso respecto de los niños, y todas esas acciones constituyen delitos en todos los países civilizados del mundo, sin embargo siento que en Chile sólo encontramos obstáculos para investigar estos delitos, sancionar a los responsables y conseguir la reparación de las víctimas.

“Creo que debemos explorar vías internacionales de justicia si esta situación persiste, pues agotar la vía interna tiene un alto costo de sufrimiento adicional para las víctimas”.

Fuente: La Nación.cl

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COLONIA DIGNIDAD. "REVISAN CONDENAS EN MEDIO DE NUEVAS DENUNCIAS"

Por Luis Narváez / La Nación

Proceso por abusos contra 25 niños chilenos tiene a 22 jerarcas condenados a penas efectivas de cárcel. Pero hay ex colonos que denuncian que se cometieron graves delitos, posteriores al año 2000, que aún no se investigan.


Lunes 5 de julio de 2010 | | País


Holding Cerro Florido es la figura legal en la que se transformó la ex Colonia, luego que la justicia chilena la obligara a regularizar su situación.

Foto: Leandro Chávez

Doris (40) y Joahim (45) sólo pudieron salir en 2008 desde la Villa Baviera. Como casi la totalidad de los niños que nacieron en el enclave alemán, o fueron llevados cuando aún eran bebés, sufrieron los rigores impuestos por Paul Schäfer y sus secuaces: alejados de sus padres, separados por sexo, obligados a trabajar desde los siete años, no recibieron nunca un sueldo líquido, sufrieron castigos físicos y sicológicos, ambos fueron abusados sexualmente.

Tras reunir algo de dinero, coraje y la ayuda de amigos en el exterior, este matrimonio salió rumbo a la Región de la Araucanía.

Hoy viven en las cercanías de Gorbea junto a sus dos hijos. Trabajan en el fundo de un empresario que gentilmente los acogió y hasta tienen un pequeño huerto para cultivar los repollos con los que preparan el famoso chucrut alemán que luego venden.

Estos ex colonos denuncian que actualmente en la Villa Baviera son ejecutivos y jefes personas que cometieron delitos contra ellos.

Sus dedos ya no apuntan al fallecido “tío permanente” ni a los viejos jerarcas que lo secundaban.

“Geza Kunde a mi me pegó, me torturó física y sicológicamente desde niña. Siendo adolescente, obligaba al resto de los niños a pegarme y yo quedaba varios días inconsciente”.

Doris Gertz se refiere a la actual jefa de finanzas de una las empresas que conforman el holding Cerro Florido, figura legal en la que hoy se transformó la ex Colonia Dignidad, luego que la justicia chilena la obligara a regularizar la situación de sus habitantes.

Relata que “ella era la jefa de mi grupo y en la panadería, me hacía realizar los trabajos más pesados y apenas podía comer y descansar, fomentaba las burlas hacia mi, porque desde niña me detectaron epilepsia”.

Pero eso no es todo. Siendo adolescente, Doris dice que fue llevada en, al menos, dos oportunidades al hospital que existía al interior del predio alemán (hoy usado como hotel).

“Me dormían varios días y cuando despertaba me tenían prohibido tocarme mis parte privadas. Una enfermera venía a hacerme aseo y nunca supe que fue lo que me hicieron”.

Los castigos continuaron y, con ello, los intentos de fuga. Doris dice que intentó huir unas 10 veces de la colonia pero siempre fue capturada y castigada por el equipo de seguridad que mantenían.

Su último tiempo en la Villa, lo pasó en el restorán de Bulnes. Poco antes de casarse, Doris cuenta que el jefe del lugar Rudolph Cöllen (condenado en varios procesos como encubridor de los abusos sexuales de Schäfer) le pidió que la acompañara a una habitación.

“Él es un jefe y nadie le podía desobedecer. Me pidió que me levantara la falda y yo no entendía que quería y me pidió que me acostará y comenzó a penetrarme, aunque yo le decía que no que eso no era correcto, y él decía que no importaba porque él era el jefe”, relata la mujer.

APELACIONES

Cöllen es uno de los 22 jerarcas alemanes que fueron condenados entre 2004 y 2008 por el ministro en visita Hernán González, de la Corte de Apelaciones de Talca. Se trata del caso de los abusos sexuales y violaciones cometidas contra una veintena de niños chilenos.

Hoy, el tribunal de la Región del Maule, comienza a revisar las apelaciones presentadas por las defensas de los alemanes y por el abogado que representa a las víctimas, Hernán Fernández.

Este último solicitó el aumento de las penas, incluidas las de Cöllen, “quien está condenado como encubridor, pero respecto de quien estoy solicitando que sea recalificado como coautor de los delitos”, aclaró el profesional.

El mismo año que Schäfer fue capturado en Argentina, el juez González condenó a 10 procesados como cómplices y a otros 12 como encubridores, todos a penas superiores a los 5 años y un día, lo que de ratificarse implicaría penas efectivas de cárcel.

Todos ellos están condenados como responsables de abusos sexuales y violaciones reiteradas en contra de 25 niños chilenos.

A ellos, se sumaron en 2008, Friedhelm Zeitner Bohnau, Matthias Gerlach Maschke, Renate Freitag Hartmann y Rebeca Schäfer (hija adoptiva), quienes ocultaron en el país trasandino al cabo nazi, fallecido recientemente
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Foto: El País
LES PROMETIÓ EL PARAÍSO
Paul Schäfer, ex miembro de las juventudes nazis, fundador en Chile de la Colonia Dignidad, ha sido condenado por torturas y abusos sexuales a miembros de su secta
EL PAÍS
(30.03.08)

Más de cuatro decenios atrás, en febrero de 1966, el ciudadano alemán Wolfgang Kneese denunció ante el mundo que un pederasta alemán, ex miembro de las juventudes nazis, había logrado fundar en Chile un hogar de menores, exento de impuestos, con los estatutos en regla y las bendiciones de las autoridades estatales. Sus confesiones fueron recibidas con incredulidad. Kneese era un fugitivo de la Colonia Dignidad, una finca de 13.000 hectáreas, el tamaño de Isla de Pascua, fundada en 1961 por Paul Schaeffer, que prometió a un grupo de compatriotas construirles un paraíso en Suramérica. Pero la disciplina del enclave fue brutal, carcelaria, administrada por un pervertido que castigó y sodomizó a niños en el tétrico recinto del Parral, situado a 341 kilómetros de Santiago.

ESPIABA A LOS COLONOS PARA ANTICIPAR SUS PLANES Y MOVIMIENTOS Y GRABAR LAS CONVERSACIONES ÍNTIMAS

Sólo el tiempo, los testimonios de sus víctimas y el advenimiento de la democracia en Chile, a partir de 1990, consiguieron activar la acción de la justicia, que la pasada semana condenó a Schaeffer, de 87 años, a tres años de cárcel por torturar a siete miembros de la secta con descargas eléctricas. Hace dos años le cayeron siete años por tenencia ilegal de armas de guerras y explosivos, y otros veinte por cinco violaciones de niños y 20 abusos deshonestos. Los cumple en un hospital penitenciario de la capital chilena. El sentenciado imperó en la colonia asociado a la ultraderecha chilena y ofreció la privacidad de sus instalaciones a la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990), que la aprovechó para asesinar a detenidos y preparar redadas contra la oposición política.

Ex presos políticos afirmaron que cabecillas de la denominada Villa Baviera facilitaron el adiestramiento de la DINA (Dirección de Inteligencia Nacional) en técnicas de interrogatorio, y que Schaeffer participó en las torturas. Otros testimonios mencionan a grupos de colonos "cazando rojos" en el Parral. Una bodega de la finca almacenaba un arsenal de ametralladoras, lanzagranadas, fusiles, escopetas y revólveres. El cuidado en preservar las armas era grande: las paredes del subterráneo fueron cubiertas con grasa vegetal y animal para evitar la corrosión.

"La historia demostró que en realidad (la colonia) iba a ser el infierno, no un paraíso. Allá en Chile se me hizo evidente que el asunto era un gran engaño", declaró el fugitivo Wolfgang Kneese al Canal 13 chileno. "No me sentí dispuesto a sepultar toda mi vida, todo mi futuro, mis sueños, mis planes, mi juventud y mis deseos para hacer solamente lo que a Schäfer le parecía".

Al ex miembro de las falanges hitlerianas, residente en Alemania hasta el año de su aventura americana, le satisfizo crear una Alemania nazi a escala, un régimen interno ajeno a la legalidad chilena. Con esa herramienta sometió a su voluntad a los cerca de 300 colonos alojados en la llamada Villa Baviera, peones agrícolas de sol a sol que fertilizaron las yermas tierras del Parral hasta transformarlas en un vergel.

El organigrama era criminal: los padres eran separados de sus hijos, éstos no sabían que tenían hermanos, nadie podía vivir en pareja, apenas se tenía contacto con el exterior y las relaciones sentimentales o conyugales fueron restringidas. La escuela y el hospital del enclave alemán en territorio chileno aceptaron la entrada gratuita de familias de la zona para ganarse su complicidad. La carta abierta de un colono, publicada hace dos años, admitía la aberrante situación: "Unos se convirtieron en los esclavos de Schäfer, verdaderos autómatas atentos sólo a obedecer sus órdenes, a trabajar sin descanso ni horario, y a no disgustarlo (...) Y aún hoy muchos padres no comprenden cómo pudieron aceptar la renuncia de su responsabilidad para con sus hijos (...) Hoy día, después de reconstruir las familias, muchos cargan con sentimientos de culpa".

La desobediencia o la pura venalidad encolerizaba a Schäfer hasta deshumanizarle.

Ruth Szurgelies y su marido, Andreas Schmidtke, abandonaron voluntariamente la colonia. Sus testimonios en el Canal 13, concordante con la documentación desclasificada del Departamento de Estado norteamericano, certifican la crueldad del trato:

-¿Cómo fue tu juventud en la colonia?

-Ruth: ¿mi juventud? No tenía juventud. Siempre trabajando. Pero lo más duro fueron los golpes por los errores. Tenía que esconderme en el hospital para que no me viera la gente que estaba tan hinchada la cara.

Ruth se casó en 2002 con Andreas, con quien nunca había hablado: un matrimonio a ciegas. No sabía que su marido llevaba más de 30 años dopado con tranquilizantes. Con sólo doce años había recibido pastillas para dormir, Valium 10, tres veces al día. Todo para eliminar cualquier tipo de rebeldía. Al cumplir los 13 años, él y otros 14 niños de su edad fueron encerrados por seis meses en una de las salas del hospital de Villa Baviera.

-¿Te pegaron?

-En la noche sí, bastante.

-¿Con un palo?

-También, pero tenían otras cosas, tenían una... ¿cómo se dice? ...para manejar vacas con corriente... una picana eléctrica.

-¡¿A los niños?!

-Sí, a los niños.

-¿Schäfer estaba ahí?

-De vez en cuando vino también. Mirando.

-Nos picaban en las piernas, en el cuerpo, todo.

-¿En tus genitales?

-Sí.

-¿Dolía?

-¡Claro! ¡Gritábamos!... Sólo sentí corriente, electricidad (...) Tenían que desnudarse y todos saben que cuando están desnudos, sin tapado, se empieza... me da vergüenza pero...

-¿Hay una erección?

-Sí, se podía...

Una de las hipótesis es que Schäfer les aplicaba descargas para inhibir el deseo sexual de los niños.

El delincuente alemán tardó en ser castigado porque utilizó las leyes chilenas en su beneficio. "Por eso fue tan complicado probar que es un criminal", según declaró Kneese. No se estaba ante un delincuente común y corriente. Es un hombre con una carrera delictiva que dura toda su vida, que a lo largo de todos estos años "ha conseguido construir un sistema presionando, confundiendo a la gente, con dinero y refinamientos, con todos los trucos imaginables".

Los horrores concluyeron con el allanamiento de la enigmática finca en 1996. Dos años después, se dictó una orden de detención en su contra por abuso sexual de menores, niños alemanes y huérfanos chilenos, pero no pudo detenerse al vicioso germano porque había huido a Buenos Aires, donde fue capturado hace tres años por la Interpol. El anciano sonreía beatíficamente, ya detenido, en una silla de ruedas.

Carismático y brujo, enfermero de profesión, Schäfer y sus escuderos concibieron un sistema de espionaje mediante la delación y los micrófonos ocultos, que le permitió anticiparse a los movimientos y planes de los colonos y grabar sus conversaciones íntimas. El tirano manipulaba después la información y publicaba fragmentos a conveniencia, para demostrar a los colonos más ingenuos que nada se le escapaba porque tenía las facultades adivinatorias de los chamanes andinos.

Además de los cargos imputados en las distintas causas, la colonia fue refugio para nazis que huyeron de la Alemania derrotada en 1945, según el periodista argentino Raúl Kollmann. Más tarde lo fue también para quienes se sintieron en peligro tras la detención de Adolf Eichmann en Buenos Aires, en 1961. "En esa época se creó un conjunto de colonias para ir pasando criminales de guerra de uno al otro lado de la cordillera. Por ejemplo, el creador de cámaras de gas, Walter Rauff, y el integrante del séquito de Hitler, Walter Hoeckner, transitaron por Dignidad". -

(http://www.elpais.com/articulo/reportajes/Les/prometio/
paraiso/elpepusocdmg/20080330elpdmgrep_5/Tes )
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----- Original Message -----
From: "Maximo Kinast" <maximokinast@gmail.com>
Sent: Friday, March 11, 2005 2:48 PM
Subject: para publicar y difundir

ARQUITECTURA EFIMERA
por Maximo Kinast

Estoy en Santiago de Chile y todo me parece que no es lo que parece
ser. Todo es como un decorado de television, como arquitectura
efimera, de quita y pon, donde lo que parecia un palacio de las mil y
una noches es solo un decorado de carton piedra.

Asi parece haber sido con la captura de Paul Schaefer. Su Excelencia
el Presidente de la Republica ha agradecido a la policia chilena por
su brillante labor y a la argentina por su colaboracion; pero ha sido
Interpol de Argentina la que ha hecho la captura, casi sin
intervencion de la policia de Chile.

El abogado querellante aparecio en un programa de television y se
quejo amargamente de que habia intentado que la Justicia Chilena
hiciera extensiva la orden de arresto a los colaboradores del Nazi
Pedofilo, especialmente a los restantes jerarcas de Colonia Dignidad,
pero no le hicieron caso y ahora esos delincuentes estan libres en
Argentina y pronto borraran sus huellas.

Nosotros nos quedaremos con
un viejo senil y drogadicto que quizas no recuerde ni su nombre. Estoy
seguro de que los diarios no citaran esta reclamacion, ni volvera a
aparecer en television ese abogado pidiendo que sean capturados todos
los implicados: ideologos, inductorers, actores, complices y
encubridores. ¡No caera esa breva! Habremos de conformarnos con un
remedo de juicio a un ser amorfo drogado hasta la idiotez.

¿POR QUE OCURRE TODO ESTO? ¿Donde estan los videos con visitantes
famosos, Ministros de la Corte Suprema y del Ejecutivo de la
Dictadura? Es sabido que fueron asiduos visitantes. ¿Vieron estos
eminentes señores sesiones de tortura? ¿Participaron en orgias
pedofilas? ¡Que lastima que no hayan capturado a los colaboradores,
porque ellos si tienen videos de esas visitas!

Creo que todo ocurre porque vivimos una gran farsa.

Habra Justicia... pero en la medida de lo posible, dijo Aylwin

Habra Justicia... pero que no sea excesiva, dijo el Cardenal

Habra Justicia... pero que no se transforme en una caza de brujas, dijo
Lagos.

Esa es la politica del Estado de Chile hoy.

Los catalanes dicen: 'No
remenis que fa pudor' o sea, no lo revuelvas, que hiede.

No hay voluntad politica, ni cojones para hacer una JUSTICIA JUSTA.

Hay demasiada gente importante implicada en casos de pedofilia, de
robos al Estado, de crimenes contra la Humanidad y mientras los
inverecundos tengan la sarten por el mango deberemos chuparnos el
dedo. Ah, casi lo olvido, tenemos libertad para decir ¡Ah! con la boca
bien abierta ante tanta magnifica arquitectura efimera.

Maximo Kinast
RUT 2274418-6
Chile
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WEISFEILER DESAPARECIDO EN COLONIA DIGNIDAD EN 1985

DURO ATAQUE A JUEZ ZEPEDA HIZO HERMANA DE WEISFEILER DESAPARECIDO EN COLONIA DIGNIDAD EN 1985
POR MEDIOS
miércoles, 30 de enero de 2008

DECLARACIÓN DE PRENSA DE OLGA WEISFEILER

La investigación de la desaparición de mi hermano comenzó hace ya ocho años; el caso fue reabierto por los tribunales chilenos en enero de 2000. Desde esa fecha, varios funcionarios chilenos han pasado por el caso sin lograr una resolución. Estos incluyen cuatro jueces que han estado encargados de la investigación, tres de ellos altos ministros de la Corte de Apelaciones; cinco funcionarios de la Policía de Investigaciones, PICH, que han investigado el caso y han sido cambiados cada uno o dos años. Se ha solicitado ayuda a dos presidentes de Chile para resolver el caso y el Consejo de Defensa del Estado se involucró en la investigación como querellante. Cuatro administraciones de la embajada de los EE.UU. cambiaron durante este periodo. En Septiembre de 2006, el FBI abrió su propia investigación sobre la desaparición de Boris. El líder de Colonia Dignidad, Paul Schaefer, fue arrestado hace tres años y finalmente comenzó la investigación sobre los crímenes que él cometió allí junto a otros miembros de la Colonia. A pesar de esto, todavía no sabemos la verdad sobre lo que ocurrió con mi hermano hace 23 años.

Este es mi séptimo viaje a Chile. He sostenido innumerables reuniones con funcionarios de gobierno, incluyendo a la Presidenta Michelle Bachelet y varios ministros, funcionarios judiciales como el entonces presidente de la Corte Suprema Marcos Libedinsky, y representantes de organizaciones de derechos humanos, incluyendo a la Comisión de Derechos Humanos del Senado chileno. Y por supuesto, ha habido gran cobertura de prensa, particularmente en los inicios de la investigación.

En el transcurso de los últimos ocho años se ha puesto mucha energía y se ha generado mucha esperanza. Desafortunadamente, hoy no estamos más cerca de una resolución del caso de lo que estábamos antes de que comenzara la investigación en enero de 2000. Algo que sí sabemos es que mi hermano no se ahogó en forma accidental mientras cruzaba un río. De hecho, el juez Zepeda me dijo en marzo de 2007 y me repitió hace una semana que cree que mi hermano no se ahogó.

Ha pasado el tiempo y sin embargo las pistas más importantes – como el rol de las fuerzas armadas en el arresto de Boris, el rol de Colonia Dignidad en su suerte y la participación de Máximo Pacheco en la recolección del testimonio del informante “Daniel” no han sido investigadas en profundidad. Incluso el remate de la mochila de mi hermano y su contenido en el tribunal de San Carlos en 1999, no ha sido aclarado. Investigadores de la PICH asignados al caso, cumpliendo órdenes del juez Zepeda, han continuado llevando a cabo sin resultado, investigaciones sobre rumores locales, e incluso indican que la muerte de Boris fue su propia culpa.

El juez Zepeda no ha actuado ante ofertas de colaboración de la embajada de los EE.UU., incluyendo colaboración del FBI en la investigación. No ha permitido que mi abogado, Hernán Fernández, vea el último informe de la PICH colocándolo bajo “secreto de sumario”, aunque me prometió la semana pasada que esto puede cambiar. Ayer lunes mi abogado trató de tener acceso a estos archivos pero su solicitud fue denegada por el asistente del juez Zepeda quien argumentó que no había recibido instrucciones del juez autorizando el acceso a los archivos. El juez ha rechazado solicitudes de investigación del Consejo de Defensa del Estado. Pareciera que el juez Zepeda no ha permitido que cientos de documentos desclasificados del gobierno norteamericano estén disponibles para investigadores de la PICH. De hecho, no estoy convencida de que siquiera todos estos hayan sido traducidos al español, a pesar de que el juez me señaló lo contrario. En mi última reunión con el juez, no me dijo nada nuevo, sino sólo desarrollos ya conocidos a través de documentos antiguos o el trabajo de jueces anteriores en el caso. Un ejemplo de esto son los archivos de Colonia Dignidad con el nombre de Boris Weisfeiler en ellos, encontrados por el juez Juan Guzmán en el año 2000.

He esperado lo suficiente. He esperado que haya novedades en la investigación. He esperado por mejores tiempos, en que se resolvieran otros casos y que luego se investigara la desaparición de Boris. Estoy sumamente desilusionada que no hayamos obtenido mayores progresos siendo que hemos tenido tantas oportunidades para ello.
29 de enero de 2008
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Amnistía Internacional:
Duro ataque a juez Zepeda hizo hermana de Weisfeiler

Olga Weisfeiler, hermana del matemático ruso nacionalizado estadounidense, Boris Weisfeiler, desaparecido en el sur de Chile en enero de 1985, formuló una dura crítica al trabajo judicial del ministro Jorge Zepeda, acusándolo incluso de rechazar para su investigación ofrecimientos de la embajada de Estados Unidos en Chile, para poner a su disposición la colaboración del FBI.

La mujer que reside en Estados Unidos y que viajó por sexta vez a Chile para informarse de los avances del proceso, le imputó al juez Zepeda "no haber investigado en profundidad" las que a su juicio son "las pistas más importantes" del caso.

Agregó que el magistrado que dirige esta causa desde 2000, ha negado acceso a la información de la investigación a su abogado en Chile, Hernán Fernández, y que rechazó aportes a su trabajo del Consejo de Defensa del Estado (CDE) que es parte querellante en el juicio representando al Estado chileno.

También Olga Weisfeiler puso en duda que el juez haya utilizado para la causa los documentos, debidamente traducidos al español, que desclasificó el Departamento de Estado norteamericano sobre el caso de su hermano.

Ayer junto al embajador de Estados Unidos, Paul Simons, la mujer dijo "he esperado lo suficiente. Estoy sumamente desilusionada que no hayamos obtenido progresos, siendo que hemos tenido tantas oportunidades para ello".

El matemático y experto montañista desapareció a los 44 años en el cruce de los ríos Ñuble y El Sauce. Con respecto a las autoridades judiciales que encabezaron la investigación, cuatro jueces pasaron por este caso incluyendo a Zepeda.

La causa estuvo cerrada por 15 años y se reabrió el 2000 por la querella presentada por la hermana y su actual abogado.

En marzo de 2006, 27 congresistas estadounidenses pidieron, a través de una carta dirigida a la Presidenta Michelle Bachelet, el pronto esclarecimiento de la muerte de Weisfeiler.

En la lista figuraban los nombres de los senadores Edgard Kennedy, John Ferry, Arlen Specter y Rick Santorum. En la misma fecha, la secretaria de Estado Norteamericano, Condoleezza Rice, le mencionó el tema a Bachelet cuando viajó para la ceremonia de asunción de mando.

Entre los hechos extraños que rodean la desaparición se encuentran el ahorcamiento de un campesino en el mismo lugar donde desapareció el matemático, militares suicidados; seis personas que dicen haber entrevistado a un militar en servicio que participó del arresto y que entregó datos valiosos, pero nadie registró su identidad, contradicciones en las declaraciones de campesinos y funcionarios de las fuerzas armadas.

*Fuente: Amnistía Internacional

Reproducido de Piensa Chile – 30.01.08
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COLONIA DIGNIDAD: EL OCULTAMIENTO PROSIGUE
por Carlos Ufer G. (Chile)
martes 07 de marzo de 2006

PRIMERA PARTE

Los 44 años durante los cuales Villa Baviera y su jerarquía gozaron de impunidad parecen estar llegando a su fin. Sin embargo, la prohibición de “asunto de Estado” que el ministro en visita, Jorge Zepeda puso sobre las más de 40 mil fichas del archivo hallado junto al arsenal de armas al interior del enclave, da cuenta de que todavía se oculta algo muy relevante.

¿Qué es ? El investigador alemán, Friedrich Paul Heller, entrega aquí pistas sobre el contenido de esas fichas, sobre la participación cómplice con Colonia Dignidad de la embajada y el servicio secreto alemanes, la relación con las Fuerzas Armadas chilenas y la Dina con delitos aún no aclarados.

Durante un operativo efectuado el 15 de junio del año pasado, en Villa Baviera, siguiendo órdenes del ministro en visita Jorge Zepeda, el equipo especial de Investigaciones dio con un gran arsenal de armas y junto a él con un cuantioso archivo de 40 mil fichas y documentos de cuyo contenido la policía informó inicialmente a la prensa.

El armamento dispuesto bajo tierra en tres contenedores consistía en más de cien subametralladoras, diez morteros de guerra, veinte fusiles ametralladoras de confección propia, minas antipersonales y minas antitanques, lanzacohetes, granadas, municiones y artefactos de diverso tipo adaptados presumiblemente para torturas.

Entonces adquirió mayor certeza ante la opinión pública de que el recinto de Parral no solamente tuvo por destino satisfacer el anhelo de poder y las perversiones sexuales de su líder, Paul Schäfer, sino que sirvió a propósitos de otra envergadura. Ya no fue posible desmentir la de desaparición documentada de ciento doce personas desde Colonia Dignidad después del golpe de Estado de 1973 ni los cientos de militantes de izquierda que fueron detenidos y torturados por la Dina allí.

Nombres de los detenidos y trascripciones a máquina de las declaraciones obtenidas bajo tortura, relación de los encargados de la detención e interrogatorios, incluso de antecedentes del destino final de cada uno de los prisioneros, aparecieron en las fichas analizadas por la Jefatura de Inteligencia de la Policía Civil (Jipol). La Jipol pudo determinar que parte de los archivos pertenecieron al Grupo de Tareas Sur y de la Brigada de Inteligencia Regional de la Dina, unidades encargados de la represión entre la Sexta y la Octava Región, que funcionaron al interior de Colonia Dignidad y en una casa que Paul Schäfer les entregó en calle Ignacio Carrera Pinto 262, en Parral. (Fuentes : Diario La Nación, Jueves 16 y lunes 20 de de junio ,2005 - La Fogata Digital, julio 2005)

La magnitud y valor de los documentos encontrados ha hecho pensar a muchos que se trata de los que en algún momento tuvo en su poder Manuel Contreras y con las cuales intentó negociar su impunidad para no ir a la cárcel, pues entre ellos se hallaron copias de documentos de la dirección central de la Dina, referidos a operaciones realizadas en varias ciudades del país e incluso fuera de Chile.

Al avanzar el examen del archivo y ser parcialmente informado su contenido a la prensa, el ministro en visita, Jorge Zepeda, determina que el conocimiento público de los documentos compromete secretos de Estado y dicta una orden en la cual prohíbe tajantemente su divulgación. La pregunta es obvia : ¿ las torturas a detenidos, el control de los residentes de la Colonia son asuntos de Estado ? Los chilenos ya conocen esa verdad parcialmente después de treinta años en que sistemáticamente negaron que tal realidad existiera. ¿ Es que hay algo más todavía ? ¿De qué se trata este secreto que todavía se quiere ocultar con una orden judicial ?

Mentiras, espionaje, muerte y contrabando
“La información sobre la Colonia Dignidad no está dentro de Colonia Dignidad, sino afuera, en Europa”, afirma Friedrich Paul Heller, periodista alemán, autor de varios libros y documentos sobre el enclave alemán de Parral, cuya historia comenzó a conocer en 1974 cuando en Alemania recibió los primeros testimonios de colonos evadidos y de prisioneros políticos torturados, en su calidad de miembro de Amnistía Internacional. Desde entonces y unido a un equipo de personas ha entrevistado durante 29 años a centenares de personas vinculadas del algún modo al recinto germano, no solamente a detenidos, ex colonos, especialistas, también a ex funcionarios de la embajada alemana en Chile, de gobierno, militares, ex agentes de la Dina, personas que pidieron reserva de su identidad antes de revelar lo que sabían respecto a Villa Baviera.

La novedad de la investigación de Friedrich es que aporta datos claves sobre la relación de los organismos de inteligencia del gobierno alemán, de las fuerzas armadas chilenas, con Colonia Dignidad, una arista poco conocida por la mayoría de los chilenos, que él aclara en un libro titulado “Pantalones de cuero, moños y gases venenosos. El trasfondo de Villa Baviera”, cuya versión al español está en proceso. Este libro será presentado por el autor el próximo viernes 14 de marzo en el Museo Benjamín Vicuña Mackenna, a las 19 horas.

PiensaChile tuvo la oportunidad de conversar en forma exclusiva con Friedrich Paul Heller, quien afortunadamente, entiende y habla el castellano. De su relato surgen afirmaciones que asombran y descubren hasta que grado los chilenos han sido víctimas de la desinformación.

A continuación transcribimos la primera parte de la entrevista que nos fue concedida. En las respuestas incluimos frases y palabras entre paréntesis que estimamos aclaran su sentido y significado.

Fiedrich,¿ Por qué el título de “Pantalones de cuero, moños y gases venenosos” a tu libro?

La Colonia Dignidad se puso el nombre Villa Baviera para dejar en el olvido de la gente los crímenes ocurridos como Colonia Dignidad. Los “pantalones de cuero” y los “moños” son símbolos folclorísticos de Baviera, pero no tienen nada que ver con la Dignidad. Es una ironía y el título contiene también “gases venenosos” y esa es la realidad de la Colonia.


En este libro tú describes el papel de la embajada alemana en Chile respecto a la Colonia

Parcialmente. Este libro es un resumen nada más de una investigación que ha durado años. Es el segundo libro mío sobre el tema. Hay muchos textos en Internet míos y de otra gente . Ahí compilé algunas cosas. Se fija también en la actitud del estado alemán y de la embajada alemana que en los peores tiempos de la dictadura jugaban un papel de complicidad con la Colonia. Simplemente formaron parte de ellos, los defendieron, ocultaron hechos que sabían. Más tarde, más o menos en 1985 la actitud de la embajada cambió por la huida de dos matrimonios de la Colonia que fueron a Alemania y hablaron de los abusos de niños. Esto era demasiado para la diplomacia alemana, a pesar de que todo esto ya se sabía de antes.

¿Qué es lo que era Colonia Dignidad ?
Colonia Dignidad nunca fue otra cosa que una secta religiosa estúpida de 250 a 300 alemanes, que no eran nazis - casi sin excepciones - pero el líder Paul Schafer, sabía manejar muy bien a la gente y mantenerse en el poder manipulando sus almas y sus cuerpos.


¿Por qué duró tanto tiempo y ningún gobierno chileno la enfrentó durante más de cuadro décadas?
Schäfer, que tuvo siempre una actitud anticomunista, creó todo un sistema de vigilancia, de observación electrónica y sicológica . Esto facilitó mucho a la Dina trabajar ahí, y después del golpe (de Estado de 1973), la Dina, Schäfer y la Colonia formaron una alianza y Schäfer ofreció el fundo para que la Dina actuara aquí, preparando gente, instalando su escuela de torturas y realizando su tráfico de armas. La Dina junto con las ramas de las Fuerzas Armadas.

¿Ramas?, ¿Cuáles? La Marina, el Ejército...

Todas las ramas estaban involucradas. El campo de prisioneros era manejado por la Dina, mientras (que de) la infraestructura, la radio, etcétera, también se sirvió la Marina, el Ejército también. De la Fach no sé.

El servicio de inteligencia alemán ¿tenía algo que ver ahí ?
El servicio secreto alemán - el Bundesnachrichtendienst, BND – actuaba en la Colonia ya antes del golpe, conspirando contra la Unidad Popular. Después del golpe usaron la Colonia para espiar a los chilenos que se querían refugiar en Alemania, (y averiguar) si eran terroristas o no. Esto está comprobado y nadie quiere que se sepa, mucho menos el gobierno alemán.

¿Y esto tú lo dices en el libro?

Sí. Esto es real. Lo sé. Sí.

¿A través de qué? ¿de entrevistas ?
Entrevistas a personas que realmente saben, por su oficio, su profesión. Yo no puedo dar los nombres, pero lo sé perfectamente.

¿La Colonia colaboró en algún tipo de tareas con esos servicios fuera de Chile?

La relación con el BND (servicio secreto alemán) no estaba formalizada. Esto no se hace (por razones de seguridad). Mientras que la alianza con la Dina era conocida y reconocida por ambos lados. Afuera actuaban también, porque la Dina tuvo la Operación Cóndor que significaba matar disidentes chilenos en otros países y con esto colaboró la Colonia Dignidad. Y sé que mataron gente con el gas sarín o el gas mostaza que se produjo con la Dina y con la Colonia Dignidad, juntos, era una empresa junta prácticamente. Este gas y la infraestructura se ocupó para eliminar a opositores de la dictadura afuera (en otros países).

Entonces Colonia Dignidad ya no era el sitio que albergaba una simple secta religiosa. Era una base militar, una base de inteligencia ...

Era una base militar de un proyecto llamado ANDREA, que era un proyecto alternativo de defensa porque ( los militares chilenos) se daban cuenta después del golpe que Chile era incapaz de defenderse más que algunos días contra Perú, Bolivia y principalmente contra Argentina. Entonces convirtieron en una base secreta de guerra, esto con apoyo de un ex oficial nazi, Hans Rudel, (famoso piloto) que después de la Segunda Guerra Mundial huyó a la Argentina, (ayudó en la capacitación) de la Fuerza Aérea Argentina y después del golpe militar de 1973 se trasladó a Chile y ahí (en el recinto de Parral) desarrolló un plan alternativo de defensa, incluyendo planes de milicias, de armas biológicas y químicas. Esto se produjo con el apoyo y usando toda la infraestructura Colonia Dignidad, de importación no registrada, etc.

¿Con el apoyo del Ejército chileno ?
Por supuesto, sí. Con agentes de la Dina como Eugenio Berríos que andaba en la Colonia Dignidad. Él, con (Michael) Townley, estaban a cargo de producir este gas tóxico, primero en Santiago y luego en Colonia Dignidad. Con este gas ( sarín) mataban gente.

Las entrevistas que ustedes han hecho evidencian que hubo mucho ocultamiento sobre el verdadero papel de Colonia Dignidad y lo que ocurría en su interior

Sí, claro. Los dos estados, el estado chileno y el estado alemán, saben mucho, sino todo. Siempre lo sabían y siempre querían ocultarlo. Hoy están tratando de mantener a la colonia así como es: como un predio agrícola, allá en la cordillera, sin abrir la tumba y que aparezca este cadáver que huele demasiado. O sea, el asunto de las armas queda sin ser investigado y el archivo que encontraron el juez lo declaró secreto del Estado chileno, inentendible porque allí salen muchas pruebas de asesinatos y de tortura y de acciones ilegales. ¿Por qué se declara esto secreto de estado? Simplemente porque el estado chileno estaba demasiado metido con la Colonia Dignidad. Pero un gobierno democrático, hoy, como el de Lagos y Bachelet no tienen porqué ocultar algo. Ahí hay una continuidad que es inentendible y lleva de hecho a la impunidad de Colonia Dignidad.

Nota de la Redacción: Hasta aquí la primera parte de esta interesante entrevista. En los próximos días publicaremos la segunda parte y final que trae nuevas revelaciones sobre el contrabando de armas, el proyecto ANDREA, la masacre de Cerro Gallo en 1975, el campo de trabajo Monte Maravilla y muertes en Colonia Dignidad no investigadas.

http://piensachile.com/index.php?option=com_content&task=view&id=683&Itemid=19

Colonia Dignidad: el ocultamiento prosigue -
SEGUNDA PARTE

por Carlos Ufer (Chile)
viernes 10 de marzo de 2006
En esta segunda parte de la entrevista, Friedrich Paul Heller, quien ha investigado a Colonia Dignidad por 29 años, entrega detalles de crímenes no investigados, da nuevos antecedentes de las conexiones ocultas del Ejército chileno con Schäfer, del contrabando y exportación de armas y el campo de trabajo Monte Maravilla En la primera parte reveló cómo los militares chilenos convirtieron al idílico recinto de Parral en una base secreta de guerra y los motivos del inexplicable ocultamiento que todavía los gobiernos de Chile y Alemania celosamente imponen sobre esa parte de la negra historia de la colonia germana.

La detención de Schäfer, su papel protagónico de reo procesado por abusos a menores, son aspectos sobre las cuales la prensa oficial, como un caballo adaptado fielmente a sus orejeras, ha enfocado principalmente su mirada sobre Colonia Dignidad, convirtiéndolo en objeto central de sus reportajes en desmedro de su cara y facetas más siniestras: centro de torturas, la base militar, base de espionaje, arsenal y fábrica de armas y gases venenosos, dejando en las sombras la acción de poderes externos que dieron protección al recinto de Parral por más de 40 años y que hoy intentan mantener alejados del conocimiento público el tenebroso papel que jugaron en ella.

Al finalizar la primera parte de la entrevista, Friedrich Paul Heller, manifestaba su extrañeza ante el secreto impuesto por el ministro en visita, Jorge Zepeda sobre las 40 mil fichas del archivo hallado por la policía al interior de Villa Baviera. En un régimen democrático, decía, no se justifica mantener escondidos al público hechos, relaciones y situaciones de hace 20 y 30 años y que hoy no existen (suponemos, ya que si para algo sirven los secretos es para animar interminables conjeturas). Como el ocultamiento prosigue, la entrevista también.

Friedrich. Hiciste ya la presentación de tu segundo libro sobre Colonia Dignidad en Alemania ¿ Existe interés de tus compatriotas todavía por este tema?
Ya hice varias presentaciones del tema en Alemania, pero en Chile todavía no. Hay interés (en Alemania sobre el tema). Por algunos años, los alemanes en su gran mayoría pensaban que la Colonia Dignidad no existía más, porque oficialmente estaba disuelta y la dictadura de Pinochet se había acabado. El 2003 se dieron cuenta por programas de televisión y la prensa de que existía todavía. Aunque el libro es de poca difusión, encontró buena resonancia.

Tú sigues la huella de la colonia desde 1976, cuando trabajando con Helmut Frenz. En Amnistía Internacional tomaste los primeros testimonios a tres personas torturadas en Dignidad.

Sí. Testimonios de Erick Zott, Luis Peebles y Adriana Bórquez. Después, en 1977 publicamos el primer folleto denunciando la tortura allá. Esto causó un proceso (judicial) que duró 20 años en Alemania y causó el primer escándalo sobre la tortura en Chile. Era una cosa internacional, la prensa chilena no tuvo cómo acallarlo y así esto era un gran paso, creo yo, para los chilenos, que también pudieron saber que había algo siniestro allá. Aunque en diarios como El Mercurio rechazaron todo, el buen lector pudo entender que hubo algo atrás de esa versión oficial del estado chileno y de El Mercurio. Se sabía que Colonia Dignidad era algo oscuro desde el principio, desde antes del golpe. La gente sacó sus cuentas. Y cuando la Colonia Dignidad se querelló en Alemania contra Amnistía Internacional, ahí entró Helmut Frenz. El era secretario general de Amnistía Internacional. Durante el proceso pudimos presentar más testigos, hubo más artículos en la prensa y el tema se mantuvo vivo por mucho tiempo. Es como una cebolla, con muchas capas: uno saca y llora, llora, llora, pero al final uno se encuentra que queda con muy poco, porque la Colonia Dignidad es una estupidez organizada, es una secta loca, pero con mucho poder, con el poder de matar, maltratar.

¿Eso es porque había ideología nazi allí ?

Nooo. No tiene tanto que ver con el nazismo, tiene que ver con un fanatismo religioso, un afán anticomunista y con esa alianza del aparato represivo de Pinochet. Y esa dos cosas, la fe medio cristiana que ellos tienen, muy idiosincrásica, más la decisión de eliminar “el Diablo” a través de electroshock, medicamentos, de psicofármacos, de golpes, más el pragmatismo de entenderse bien con el régimen de Pinochet creó un imperio prácticamente que duró muchos años. Además la Colonia Dignidad ¡ ganó mucha plata con esa alianza con el pinochetismo!

¿ Pudieron importar armas para el Ejército chileno?

Exportaron e importaron muchas armas porque Chile tuvo necesidad de armas después del boicot de armas de parte de los Estados Unidos ( la Enmienda Kennedy). La Colonia se abrió también como punto de negocio, triángulo de contrabando de armas a otros países, el Medio Oriente, por ejemplo.

¿ Por qué los experimentos con gases venenosos ?

Para defenderse de Argentina que tenía mejores aviones - o en el caso de Perú, que tenia mejores y más tanques - y mejores barcos, porque los barcos chilenos no servían para nada. Entonces crearon un sistema de defensa alternativo con armas no convencionales, “las armas de los pobres”. A las armas biológicas o químicas se les llama “las armas nucleares de los pobres” porque es fácil elaborarlas, pero es más difícil aplicarlos, usarlos en el campo de combate.

No es que exportaran el gas...

Sí, también, porque tuvieron mucho gas y nunca lo usaron en ninguna guerra. Entonces lo exportaron no se sabe dónde (a cuántos países) Al medio Oriente sí, eso se sabe.

Armas, gas venenoso. Les faltó exportar drogas no más...

Bueno, se dice que hicieron contrabando con drogas también. Esto no lo sé. Lo que sí es cierto es que en la Colonia Dignidad hay un túnel bastante grande, relativamente ancho donde funcionaba un ensamblaje de armas. Produjeron montones de armas y los metieron y las combinaron dentro de este túnel para tenerlas listas. Estas eran una copia de una submetralleta israelita, granadas, lanzacohetes. Incluso hubo personas heridas por esta producción de armas.

¿Por accidentes ?

Sí. Una perdió el dedo, otros se quemaron. Produjeron armas a gran escala y las exportaron.

Hay testimonios gráfico de esa producción y pruebas, documentos de ese contrabando ?

No. Todavía no.

¿El ministro Jorge Zepeda las habrá hallado ?

Supongo que el juez lo sabe. Nunca hablé con él, no sabe que estoy aquí. Pero hablé con el juez Guzmán y después no pasó nada. Se jubiló.

LOS CRÍMENES NO INVESTIGADOS

Osvaldo Heider : El Schindler chileno
Dentro de los capítulos de la variada historia de Colonia Dignidad relativo a extranjeros desaparecidos, crímenes, delitos tributarios y económicos, hay una historia singular, positiva, la de Osvaldo Heider, un marino chileno que sólo por convicciones profesionales y éticas declinó torturar prisioneros e incluso yendo más allá, les salvó la vida a muchos, finalmente a costa de la suya.

FPH: “Heider era un oficial chileno del servicio secreto de la Marina, trabajando en Valparaíso. Cuando la Dina detuvo a varios miristas en el puerto, ( los agentes) se instalaron en el cuartel y comenzaron a torturarlos. Heider se opuso, pues para él no era la manera que los militares debían tratar a los presos y por razones humanitarias se peleó con el oficial de la Dina (Fernando) Laureani, que hoy está cumpliendo condena. Incluso se gritaron frente a los prisioneros; Heider siempre se identificó con su nombre y a cara descubierta.

Cuando llegó el momento del traslado de los presos a Santiago, Heider preguntó a algunos de los presos ¿Qué hago?. ‘Hay que impedirlo porque en Santiago nos van a desaparecer’ – le respondieron .Y Heider mandó a algunas presas mujeres embarazadas a hospitales, a otros presos a otros recintos de reclusión, de tal manera que se salvaron entre 8 y 12 personas mientras que el resto del grupo desapareció ( en cárceles clandestinas) después en Santiago.

Trasladaron a Heider a Talca como castigo y un día lo encontraron asesinado dentro de un coche. Lo hicieron aparecer como suicidio y después como homicidio. Pinochet mismo vino al funeral de Heider y lo declararon Héroe de la Patria, pero hoy se sabe que era nada más que un asesinado. Se sabe además que Hugo Baar, un alto miembro de la Colonia Dignidad, le entregó un arma no controlada a alguien y éste alguien la devolvió pocos días después. Dentro de esos días murió este oficial. Esa persona que asesinó a Heider, se fue por razones de seguridad al sur. Así lo hicieron siempre.

La gran sospecha es que la Colonia Dignidad estaba implicada en este homicidio ya comprobado por la exhumación del cadáver. Esta es la historia de un oficial, que a pesar de haber sido de derecha y miembro del servicio secreto, sabía que no era justo maltratar y matar a los prisioneros Y los salvó, a los que pudo salvar.”

LA MASACRE DE CERRO GALLO

La Colonia Dignidad es responsable también de una masacre que se cometió en las cercanías del fundo El Lavadero, en Cerro Gallo, donde pusieron prisioneros indefensos, los hicieron actuar como guerrilleros, pero la verdad es que los masacraron, aunque los mismos soldados creían que era un combate. Pero un soldado participante nos entregó la versión de que estaban indefensos y fueron acribillados. No tenían armas.

¿Eso apareció en el diario como enfrentamiento ?

No. Nunca. La justicia chilena no quiere saber de esto aunque están los testimonios y publicado en un libro en español. En Chile yo mismo declaré en el tribunal, pero no me tomaron en cuenta. Además la Colonia Dignidad tuvo un campo de trabajo clandestino junto con las Fuerzas Armadas en las cercanías , que se llamaba Monte Maravilla

Ahí hubo un gran número de presos por largo tiempo, incluso hay nombres de ellos – solamente chilenos – Ellos tenían que hacer trabajo nocturno y les hacían tomar pastillas igual que a los colonos de Dignidad, con un régimen espiritual, “purificación del alma” lo llamaban. Tenían que trabajar, les decían, para devolver el daño que le produjeron a la sociedad con su actitud marxista. Esas cosas. Esos presos fueron liquidados después. Están desaparecidos desde 1978, pero no se tienen los nombres, sólo “chapas”. Hay un solo testimonio, pero hay más información sobre este asunto, la gente sabe. En las Fuerzas Armadas se sabe (de la existencia de este campo de prisioneros). Hubo mucho personal militar que andaba ahí, pero no se atreven. Hay varios secretos de este tipo que no son conocidos todavía.

¿Te sorprende esa actitud ?

Parcialmente sí. Además es una cierta lealtad con la institución. Se sienten traidores a la Patria si hablan de un crimen como tal. Además en los organismos de derechos humanos ya hay algo como un canon, hay cosa aceptadas y otras que no son aceptadas. Esto es algo que no está aceptado, a pesar de ser real. Es decir, la gente no quiere meterse con un nuevo tema que es medio misterioso, difícil de comprobar.

Otro ejemplo es Bucalemu, la residencia de verano de Pinochet. Ahí desaparecieron prisioneros. Yo mismo hablé con un oficial chileno que me contó que él llevó prisioneros de Tejas Verdes y de San Antonio a Bucalemu Y allá los metieron en helicópteros y de ahí al mar. Me dio nombres y todo de víctimas y victimarios. Yo entregué esa información a la justicia chilena hace siete u ocho años y no pasa nada.

Pero qué grado de validez real tienen esos testimonios.¿Cómo los diferencias de simples fantasías?

Esa confesión la grabamos durante días. Esto no son fantasías porque sabíamos cómo evaluar o cómo preguntar. Difícil mentirme a mí; en cosas chiquitas, sí, pero en cosas grandes, no. Los nombres de los desaparecidos salen en el Informe Rettig. No es fantasía. Incluso allí andaba Juan Morales Salgado, el guardaespaldas de Contreras. El mismo Manuel Contreras andaba continuamente entre Bucalemu y Tejas Verdes porque era su cuartel general en un principio.

EN LA MEDIDA DE LO POSIBLE

Tal parece que los misterios y engaños sobre Colonia Dignidad no acaban del todo.
Para un alemán como Friedrich Paul Heller resulta incomprensible cómo Paul Schäfer “un hombre mediocre, que no terminó la escuela primaria, que nunca trabajó” fuese capaz de dominar una comunidad tan grande y causar tanto daño a “alemanes y chilenos que sufrieron en Colonia Dignidad la muerte”, cómo pudo eludir la justicia hasta el último momento e incluso tener tal poder como para ser “detenido años después de la detención de Pinochet y de Manuel Contreras”. En el fondo le molesta que exista todavía una zona obscura respecto a Villa Baviera. Por supuesto que ha estado en Parral después de la detención de Schäfer y entrevistó a colonos, experiencia que le resultó decepcionante:

FPH: Yo estuve recién ahí. (febrero del 2006) y la Colonia no es lo que era antes, pero todavía se siente la sombra de Schäfer ahí. La gente anda asustada, la manera de hablar es casi mecánica, como autómatas hablan. Uno se da cuenta de que tienen que pensar lo que quiere escuchar la persona que preguntó, o sea, no dicen la verdad, no dicen lo que ellos piensan sino lo que pragmáticamente es más adecuado decir en el momento. ¡ Así crecieron! ¡ Así aprendieron a hablar! Si uno pregunta una cosa no contestan sino que dan una respuesta conveniente. Prácticamente no saben la diferencia entre la verdad y la mentira porque siempre mentían. Ahí cada conversación tiene un cierto límite, uno llega al punto en que no puede seguir adelante. Pinochet estuvo en la Colonia, estaba allí todo el pueblo saludándole pero hoy dicen que no se recuerdan ¿qué contesta uno? Y así de muchos temas más. De los prisioneros políticos no sabían, de Manuel Contreras no sabían, aunque lo han visto muchas veces ahí, iba de vacaciones. Así ministros, futuros senadores, generales de la Junta andaban ahí.”

Otro disconforme es el abogado querellante, Hernán Fernández, crítico de la actuación del estado chileno, de sus autoridades políticas y de la propia gestión del ministro en visita porque el juez especial Jorge Zepeda que a su juicio otorgó “impunidad garantizada” a los delincuentes al dejar sin efecto el sometimiento a proceso por asociación ilícita de los líderes de Dignidad, lo que “posibilitó la fuga de muchos de los cabecillas a Alemania, desde donde son inextraditables de acuerdo a la Constitución de ese país”.

El juez se defiende con argumentos legales, usando la ciencia del derecho que domina aunque con una conclusión ético - política muy próxima a la del ex presidente Patricio Aylwin.

“Mi acción está limitada por el marco legal que define los delitos, y ese es el ámbito en que debo y puedo actuar”, dice el juez. “Pregunto: ¿Puede exigírsele a este juez terminar con Colonia Dignidad? ¿Se puede exigir más a un juez que a siete gobiernos? Un autor dice que el derecho establece el mínimo moral que una sociedad está dispuesta a aceptar. Ese es mi límite y, ajustado a ese marco, haré lo que esté a mi alcance y me corresponda”. ( Fuente: La Nación Domingo, 26 de febrero del 2006)

Luego de esta declaración uno tiene derecho a tomar partido y cerrar la crónica con una reflexión de respuesta. Si la verdad camina de rodillas, ajustada a los intereses superiores del Estado, si la paz de una sociedad se construye sobre cimientos de justicia incompleta, no hemos de asombrarnos de contar con una libertad de expresión restringida, con una democracia con la soberanía recortada y con autoridades que respiran la libertad en los discursos donde afirman que el país marcha bien y en el sentido correcto.

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LOS CIVILES QUE ERAN AMIGOS DE PAUL SCHAFER

Ahora se hacen los desentendidos, pero conformaban una poderosa red de protección del líder de Colonia Dignidad, por lo que el país debe conocer sus nombres

Por Maura Brescia, periodista
(25/04/05)

DURANTE CUATRO DÉCADAS Paul Schäfer logró que se desestimaran los graves cargos de pedofilia y de violaciones a los derechos humanos en el enclave germano. De esta forma se convirtió en uno de los criminales más protegidos de la historia del delito en Chile.

En junio del año 2000 se procedió en Villa Baviera a la incautación de una serie de escritos sobre la contingencia nacional. Los documentos, calificados de muy importantes, fueron entregados al juez de Parral. En cuanto a quiénes realizaron dichos análisis, los investigadores afirmaron que poseían nombres, los que serían puesto en conocimiento del magistrado. Pero las identidades de quienes efectuaron dichos informes fueron acalladas.

Una telaraña socio-política y judicial quedó en evidencia. Se trata de una red de protección construida a partir de comienzos de los ’60 y que se amarró durante la dictadura con las visitas de los uniformados, como el propio Pinochet y familiares, del mandamás de la DINA y su hijo. Pero no sólo los militares visitaron el enclave germano. Un grupo de líderes del naciente movimiento gremialista, surgido en el alma mater de la Pontificia Universidad Católica, encabezado por su ideólogo Jaime Guzmán, fueron asiduos visitantes del fundo “El Lavadero”, donde realizaban sus seminarios de análisis políticos.

Guzmán y el gremialismo, antecedente político de la UDI, apoyaron la persecución de sus oponentes políticos. Las estrategias para alcanzar dicho objetivo fueron analizadas en sucesivas reuniones realizadas a partir de la década del ‘70 en Colonia Dignidad. En ellas participaron un grupo de jóvenes estudiantes y titulados de la Universidad Católica, que con el tiempo se convertirían en destacados políticos, académicos y empresarios.

Entre éstos, el actual senador Hernán Larraín; el analista del CEP, Arturo Fontaine Talavera; el arquitecto y docente de la Universidad Mayor, Alberto Hardessen; el abogado y socio de la firma Vial y Palma Abogados, Manuel José Vial; el empresario y Director de Terranova S.A., Juan Carlos Méndez.

El colono José Efraín Vedder, quien desde niño fue abusado por el pedófilo Paul Schäfer, afirmó en La Nación Dominical que “Hernán Larraín llegó a la Colonia cuando era un estudiante, de la mano de Jaime Guzmán. Larraín ayudó al doctor Hopp a formar la comunidad Perquilauquén. También visitaron la Villa los periodistas Claudio Sánchez y Esteban Montero. Por supuesto que todos los gobernadores, intendentes y carabineros de la zona fueron amigos de la Colonia”.

Vedder sostuvo que el senador de la UDI formó parte de la red “Corporación de Amigos de Colonia Dignidad”, cuya misión era impedir cualquier investigación en el enclave germano. Recordó que cuando miembros de la Colonia realizaron una huelga de hambre para protestar por los allanamientos en busca del pederasta Schaeffer, los senadores Hernán Larraín y Bruno Siebert se hicieron presentes para pedir a los colonos que desistieran de su protesta. Entre otros civiles cercanos a Schäfer destacó al dueño de la cadena Jumbo, Horst Paulmann.
Consultado sobre la identidad de los políticos que visitaban el fundo “El Lavadero”, el diputado Jaime Naranjo indicó que "los parlamentarios de la VII Región estaban ahí muy presentes, el diputado Sergio Correa, el senador Hernán Larraín, sólo por citar ejemplos". Añadió que el ex ministro de Relaciones Exteriores de Pinochet, Jaime del Valle, en una entrevista publicada en La Segunda en la década del ‘90, admitió que los miembros del movimiento gremial iban a la Colonia Dignidad.

La precandidata presidencial de la Concertación, Soledad Alvear, afirmó que en su calidad de ministra del gobierno del Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle recibió presiones de la derecha en favor de Colonia Dignidad. Alvear recordó que “me tocó como ministra de Justicia recibir a varios parlamentarios, hoy de oposición, que iban a defender a Colonia Dignidad”.

LAS QUEMANTES FIRMAS

En 1991, cuando el Presidente Patricio Aylwin presentó la cancelación de la personalidad jurídica de Colonia Dignidad, hubo 17 parlamentarios de la UDI y Renovación Nacional –casi todos, excepto Sebastián Piñera- que recurrieron ante el Tribunal Constitucional para alegar la inconstitucionalidad del decreto del ministerio de Justicia que declaraba disuelta la persona jurídica Sociedad "Benefactora y Educacional Dignidad”.

Entre las firmas figuran el actual Presidente del Senado, Sergio Romero, y los senadores Sergio Fernández, Mario Ríos, Sergio Diez, Olga Feliú, Bruno Siebert, William Thayer y Santiago Sinclair. También fue suscrito por Jaime Guzmán y Sergio Onofre Jarpa. El requerimiento fue rechazado, pero dejó de manifiesto cuán poderosa era la red de apoyo de Schäfer, que permitió la impunidad en Villa Baviera. En 1994, otros personeros de la oposición formaron "un grupo de amigos" a favor del hospital y la escuela de Villa Baviera. Entre ellos se encontraban el entonces recientemente elegido senador por la zona, Hernán Larraín; los diputados Carlos Bombal, Evelyn Matthei, Andrés Chadwick, Jaime Orpis y Juan Antonio Coloma, entre otros.

Existe una declaración de 1996 en que 15 parlamentarios de derecha -entre ellos, Hernán Larraín, Mario Ríos y Sergio Fernández- reclaman por un operativo de Investigaciones que pretendía detener a “un anciano de cerca de 80 años, que además sufre la pérdida parcial de la visión”. En 1998, los mismos parlamentarios votaron en contra de una comisión investigadora para esclarecer las violaciones a los derechos humanos cometidas en ese recinto durante el régimen militar.

El actual senador Carlos Bombal ha sido acusado de complicidad en la detención y desaparición de Alejandro Avalos, profesor de la Universidad Católica, cuyo cadáver apareció en Peldehue en 1990. El senador Hernán Larraín afirmó, hace cinco años, que los detenidos desaparecidos fueron asesinados, sin entregar información que ayudara a esclarecer los crímenes.

El senador Jovino Novoa fue subsecretario general de Gobierno, en 1982, cuanto fue asesinado Tucapel Jiménez por elementos del Dine, ligados al Departamento de Organizaciones Civiles que estaba bajo su dependencia. Por su parte, el entonces Subsecretario de Economía, Hernán Buchi, fue quien, años antes, había firmado el desahucio laboral del dirigente de la ANEF.

El actual senador Sergio Fernández sostenía, en 1978 cuando era ministro del Interior, que el gobierno no tenía antecedente alguno que mostrara la detención de los “presuntos” detenidos desaparecidos.

Un planteamiento similar sostuvo Sergio Diez como embajador ante Naciones Unidas. En 1987, como subsecretario del Interior, Alberto Cardemil, actual diputado RN, sostenía que cinco jóvenes, vinculados al FPMR y secuestrados por agentes de seguridad, estaban ocultos en la clandestinidad. Hoy se sabe que fueron asesinados.

LOS CIVILES ULTRA

Los vínculos de Schäfer con Patria y Libertad, el grupo civil armado de ultra derecha que surgió en Chile en la década de los ’60, fueron fáciles. La Colonia ofrecía a los conspiradores de ese grupo facilidades y secreto. Allí podían reunirse a planificar sus actos de sabotaje y sus acciones nacionalistas. Roberto Thieme reconoció frente a las cámaras que los miembros de Patria y Libertad recibieron sistemáticamente entrenamiento militar en Colonia Dignidad durante el período 1970-73. Incluso el abogado Pablo Rodríguez, uno de los líderes más activos de este movimiento que llamaba a derrocar por las armas al Gobierno de Salvador Allende, se entrenaba allí.

Los líderes de Colonia Dignidad continuaron apoyando a los de Patria y Libertad después del derrocamiento de la Unidad Popular y brindaron al régimen militar apoyo financiero, logístico, económico y político. Thieme terminó la entrevista calificando de una vergüenza que los mismos que usufructuaron de esta gente, ahora se laven las manos, no enfrenten la verdad, se alegren de la caída del pedófilo y persistan en la mentira de “no saber nada” de los horrores ocurridos durante 17 años y del activo involucramiento de Schaefer y sus adláteres en ellos.

LOS PODERES DE ESTADO

El conflicto no resuelto entre el Estado de Chile y la facción germana refugiada en Villa Baviera se refleja en 18 informes de distintas instituciones públicas que, entre 1968 y la actualidad, fueron emitidos con resoluciones concretas para abordar integralmente el statu quo. Sin excepción, uno a uno han quedado sumidos en el fracaso

Entre ellos, los emitidos por cinco comisiones investigadoras de la Cámara de Diputados entre 1968 y 1997; aquellos de dos ministros de Corte en visita de 1989 y 1996; dos del Consejo de Defensa del Estado de 1969 y 1991; y uno surgido de una sesión especial del Parlamento alemán en 1988, al que hay que agregar el acuerdo del Bundestag de mayo de 2002, que propuso a Chile una serie de medidas específicas para abordar conjuntamente el problema, ninguna de las cuales se implementó. A esto hay que añadir un informe del Registro Civil y otro del Servicio de Impuestos Internos, en los que se abordan los ilícitos cometidos por la dirigencia alemana en estos dos ámbitos.

Por años siguen abiertos y sin resolverse unos 60 procesos civiles y criminales por 20 delitos diferentes en contra de unos 30 altos dirigentes de Colonia Dignidad. Todos estos expedientes están abiertos, pero sin resoluciones definitivas, trabados por razones burocráticas, tráfico de influencia, pérdida de expedientes, cambio de jueces, o vistas de causas no puestas en tabla por meses y años en las cortes, entre los motivos más conocidos.

Este tipo de organizaciones cuenta con un gran aparato jurídico que, utilizando al máximo las características propias del sistema procesal penal antiguo, ha logrado entrabar los procesos. Sólo en contra de la policía, hay más de 86 recursos presentados por los abogados de la Colonia por sus intervenciones al interior de Dignidad

El ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Talca, Hernán González, dictó el 14 de diciembre de 2000 una sentencia absolutoria en favor del segundo hombre del enclave alemán, el Dr. Harmut Hopp, argumentando que no hubo ilegalidades en la adopción de un menor. Tras esa resolución, el Consejo de Defensa del Estado, el Servicio Nacional de Menores y otros querellantes apelaron, acción que fue rechazada por el tribunal de alzada maulino, instancia que el 9 de septiembre de 2002 mantuvo la absolución a Hopp. Dicho fallo llevó al abogado querellante, Hernán Fernández, a interponer un recurso de casación en el fondo para que la Corte Suprema emitiera su opinión. La Segunda Sala del Máximo Tribunal, integrada por los ministros Enrique Cury, Milton Juica, Jaime Rodríguez y los abogados integrantes Fernando Castro y Emilio Pfeffer, consideraron que no existiría delito, puesto que a la época en que debieron ocurrir los hechos considerados como delictuales no existía ley que los sancionara, por lo que debía rechazarse el recurso. El 22 de septiembre de 2004, la Corte Suprema absolvió definitivamente al jerarca de la ex Colonia Dignidadl del delito de adopción ilegal por el que había sido encausado en el 2000.

En el pasado, hubo reportajes de canal 13 que fueron verdaderas operaciones comunicacionales. José Manuel Villouta criticó duramente el eufemismo usado en el programa “Contacto” para referirse al apoyo de la derecha a Colonia Dignidad, cuando la conductora, Mercedes Ducci, hablaba de “autoridades de la época” o “cierta prensa”. El iconoclasta conductor de TV escribe en su página que “Villa Baviera contaba con el apoyo a brazo partido de Jovino Novoa, Hernán Larraín, Jaime Guzmán, Pinochet y El Mercurio”.

El prefecto (R) Luis Henríquez, ex subdirector y ex jefe de inteligencia de la Policía de Investigaciones, quien por más tiempo dirigió las pesquisas relacionadas al enclave germano, afirma que “la red de protección -que incluía a fiscalizadores, parlamentarios, jueces, industriales, personajes públicos y sacerdotes- todavía funciona, aunque hoy más debilitada”.

Por otro lado, un juicio iniciado por Colonia Dignidad contra del decreto Nº 143 del ex Presidente Patricio Aylwin, mediante el cual se caducó la personalidad jurídica a la “Sociedad Benefactora y Educacional Dignidad” el 31 de enero de 1991, todavía está pendiente en las cortes.

gRANVALPARAISO.CL:
(http://www.granvalparaiso.cl/politica/1973/amigosdedignidad.htm)



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LOS REVELADORES CAPÍTULOS DEL LIBRO “LOS AMIGOS DEL ‘DR.’ SCHÄFER”
LND-Chile
Domingo 22 de enero de 2006

La red de protección del tío Paul
Políticos, ministros, abogados, empresarios, doctores y hasta el cura Hasbún pasaron alguna vez por Villa Baviera, compartieron un banquete en Bulnes o escucharon embelesados el coro de niños. Una investigación, recién publicada por Editorial Debate, de los periodistas Claudio Salinas y Hans Stange revisa los profundos nexos entre civiles y miembros del Estado con Villa Baviera. “Todos tienen su precio”, solía decir el jerarca.

Por Claudio Salinas y Hans Stange

La ex ministra de Justicia Mónica Madariaga –quien también es prima del dictador Pinochet– fue una de las más fervientes admiradoras de Paul Schäfer y su “obra”. Sus palabras son elocuentes: “Sin ser alto, era imponente, de muy buen físico. Pese a su defecto visual, era extremadamente buenmozo. Muy bien vestido, con una presencia cuyo halo invade. No pasa inadvertido. Él llena espacios”.

La relación entre Madariaga y Schäfer no quedó sólo en las palabras. La ex ministra llevó a su madre a la colonia para ser intervenida en el hospital, y pasó largas temporadas de descanso en el predio alemán.
Muchos ilustres amigos de Dignidad ejercieron sus influencias desde la dirección de servicios y reparticiones públicas. Un informe del ministro en visita Hernán Robert Arias, de 1989, consignó las declaraciones favorables a la colonia de varios ilustres de Parral. Uno de ellos era Claudio Bravo, el alcalde. Otro, Manuel
Hernán Larraín, Jaime del Valle, Mónica Madariaga, Hernán Briones, Pedro Lizana, Fernando Saenger, Felipe Letelier, Eugenio Heiremanns, Miguel Alex Scwheitzer, Raúl Hasbún y Luis Ortiz Quiroga.

Insunza, director subrogante del Servicio de Salud del Maule. En esa época, Hartmut Hopp y Hans Jürgen Blanck participaron con las autoridades de la comunidad como miembros del Consejo de Desarrollo Comunal.

LOS DIPUTADOS

La discusión calentaba ya los ánimos. Es que el tema era Colonia Dignidad. Agitado, un diputado increpó a un grupo de campesinos:

“¿Acaso a ustedes no los han atendido gratuitamente en el hospital? ¿No podrían ser malagradecidos, verdad? Díganles a estos señores que son parte de una campaña de desprestigio contra esos alemanes que sólo han dado beneficencia y progreso a la zona”.

Quien defendía con tanta vehemencia al enclave de Paul Schäfer era el ex diputado UDI Osvaldo Vega. “Estos señores” eran los miembros del equipo del periodista Marcelo Araya, de Televisión Nacional de Chile.
No fue la única manifestación de apoyo que recibió la colonia por parte de un parlamentario. De hecho, recibió muchas y de todos los sectores políticos.

Durante todo el año 1996, la Policía de Investigaciones realizó indagaciones sobre el caso C.P.P. Visitaban las casas de campesinos y pobladores vecinos a Colonia Dignidad, reuniendo información. En todo momento eran seguidos por una camioneta blanca, propiedad de los colonos. En ella, Olalia Vera, una de las más acérrimas adictas de Schäfer, junto a Friedhelm Zeitner –el guardián del “tío Paul” en Buenos Aires– filmaban todos los movimientos de los detectives.

Un día, los policías sencillamente se aburrieron del hostigamiento. Aguardaron a la camioneta en una gasolinera en las afueras de San Carlos y los abordaron.
–¡Somos la policía! ¡Detengan el motor! –gritó el subcomisario Juan Álvarez.

Olalia Vera y Zeitner abrieron las puertas e intentaron huir, pero fueron detenidos por los oficiales. “¡Socorro! Nos están atacando!”, gritaba Olalia.

–No pueden grabar a la policía. ¿Son de la colonia? –preguntaron los detectives.

De pronto, otro vehículo se acercó desde la carretera. Un hombre descendió de él y se acercó al lugar donde forcejeaban policías y amigos de Dignidad.

–¿Qué ocurre? ¿Cómo es posible este abuso de poder con esta pobre gente? –dijo el hombre del vehículo.

–¡Felipe, Felipe, nos están atacando! –gritaba Olalia.

El hombre era Felipe Letelier, diputado del PPD y un reconocido amigo de Colonia Dignidad. En muchas ocasiones defendió la “labor benéfica” del hospital. Allí atendieron a la madre de su jefe de gabinete.

Junto al diputado llegó una patrulla de Carabineros. Instaron a los detectives a dejar ir a los espías del enclave.

–¡No los dejen! –fue la orden del subcomisario Álvarez–. Esto es absurdo. Señor diputado, conversemos en privado.

El resultado de la reunión era predecible. Varios detectives terminaron con lesiones producto de la trifulca. Ni Olalia Vera ni Friedhelm Zeitner tuvieron que comparecer ante un tribunal por el hecho.

¡Esos sí que son amigos!

EL DESMEMORIADO LARRAÍN

Pero si de amigos se trata, uno de los más connotados es el olvidadizo senador UDI Hernán Larraín. Según el testimonio de varios colonos, Larraín llegó por primera vez a la colonia siendo estudiante de la Universidad Católica, de la mano de Jaime Guzmán. Lo hizo acompañado de otros jóvenes dirigentes universitarios gremialistas, como Alberto Hardessen, Manuel José Vial y Juan Carlos Méndez.

Siendo ya senador por la VII Región, “Larraín asesoró a Hartmut Hopp para la formación de la organización comunitaria Perquilauquén”, relata el ex colono Efraín Vedder.

También, tras la denuncia de C.P.P. y los allanamientos policiales, Larraín defendió públicamente a Colonia Dignidad: “Todo esto es una campaña del Gobierno contra esa gente. Nadie se lo traga (...). Esa gente [los campesinos que denunciaron los abusos] tiene que haber recibido algún favor; los colonos dicen que les daban dinero o que los amenazaban con armas para hablar”, alegaba Larraín.

“He estado con Schäfer en muy pocas ocasiones”, le dijo Larraín a la revista “Caras” en junio de 1997. “Durante los últimos años, lo vi a la salida de una reunión masiva. Y después, hace dos años, en una visita que hicimos con un grupo de consejeros regionales, nos acompañó en el recorrido. Vi que dirigía el coro, pero nunca tuve con él una conversación personal”.

El senador es muy desmemoriado. En una entrevista concedida en marzo de 2005 a “El Mercurio”, Larraín dice que visitó “sólo una o dos veces” la colonia. La periodista Raquel Correa le recuerda que en diciembre de 1996, el senador habló con el presidente de la Corte Suprema, Servando Jordán, para manifestar su preocupación por el trato de los funcionarios policiales que fueron a Dignidad. “Para serle franco, no lo recuerdo”, contestó Larraín.

Tampoco recuerda si en 1998 se opuso a un proyecto de ley que facultaba al Senado para informarse sobre casos de detenidos desaparecidos en Villa Baviera. “No tengo memoria sobre esa materia”, dijo el senador.

EMPRESARIOS Y ABOGADOS

Colonia Dignidad extendió sus redes también en el mundo civil y profesional. Médicos, abogados, periodistas; entre ellos se cuentan muchos amigos de la secta de Schäfer.

En mayo de 1994, un grupo de personalidades del mundo civil y empresarial envió una carta al Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, para defender públicamente a los colonos de Dignidad, quienes, según los firmantes de la misiva, “no han hecho otra cosa que trabajar en forma incansable, con una dedicación y eficiencia que poco se da en nuestro país”.

Sus autores: el agricultor Domingo Durán, los empresarios Pedro Lizana, Hernán Briones y Eugenio Heiremans, quienes fueron dirigentes de la Confederación de la Producción y el Comercio y de la Sofofa; los abogados Carlos Urenda (quien fue senador por la V Región) y Miguel Schweitzer, abogado de Pinochet; el ex ministro de Agricultura Jorge Prado Aránguiz y el siquiatra Otto Dörr, entre otros.

Las manifestaciones de apoyo no acaban ahí. El abogado Sergio Miranda Carrington, quien defendió legalmente al Mamo Contreras, relató a la prensa: “Nos caímos bien. Les di información [sobre el hospital] y ellos me invitaron a la colonia. Alojé en la casa de huéspedes, a la que ellos llamaban casa de Frei”.

Paul Schäfer cuenta entre los abogados a abundantes amigos. Muchos no recibieron nada a cambio de su apoyo. Otros recrearon sus oídos con el coro de Dignidad o se empalagaron con sus exquisiteces. Hubo otros más, sin embargo, que sí recibieron a cambio de su ayuda más que saludos y sonrisas. Recibieron, de hecho, varios millones de pesos. Son los abogados que defendieron en los tribunales a la secta de Parral.

Quizás el más connotado de todos los juristas que patrocinaron a Colonia Dignidad ante la Justicia sea Luis Ortiz Quiroga.

Este hombre conoce a la colonia desde sus primeros años: él fue quien envió a la cárcel a Wolfgang Müller Lilischkies y respaldó el desafuero del intendente de Linares, Héctor Taricco. Algunos años después se haría cargo del trámite de la adopción de Rebeca Schäfer, la hija-sirvienta del “tío Paul”.

Durante los años '80, otro destacado jurista defensor de Colonia Dignidad fue Jaime del Valle. En 1982, como representante de la secta, se hizo cargo del exhorto enviado por la Fiscalía de Bonn para investigar las denuncias de tortura política en el enclave. Al poco tiempo, Del Valle fue nombrado ministro de Relaciones Exteriores de la dictadura. En esa calidad devolvió el exhorto por estar “mal redactado”.

Del Valle fue, al mismo tiempo, ministro de Estado y abogado de la colonia. Cuando se le preguntó por esta grave irregularidad, se limitó a responder que él había dejado de representar a la “sociedad benefactora” al asumir como ministro, sólo que “olvidó” notificar a sus clientes.

Los amigos de Dignidad pierden la memoria bastante a menudo.

Pero los amigos juristas suman y siguen. La firma legal de Fernando Saenger, en Concepción, se encargó de la representación de la colonia desde fines de los ’80 hasta bien entrados los ’90.

Los directores de la firma eran Saenger y Waldo Ortúzar. El primero fue abogado integrante de la Corte de Apelaciones de Concepción y hoy es decano de la Universidad Católica de esa ciudad. Ortúzar, a su vez, fue fiscal de la Comisión Antimonopolios. Claramente, los conflictos de intereses no eran un problema para los amigos de Dignidad.

Los abogados defendieron al enclave de Schäfer en los casos contra Amnistía Internacional, durante la investigación del Gobierno alemán y ante el percance diplomático de 1988. Roberto Saldías, uno de los miembros del bufete, defendió en 1996 al “tío Paul” ante las acusaciones de violación y secuestro de menores.

El mismo Saenger, en el año 1996, interpuso recursos de protección a favor de varios colonos, denunciando supuestas amenazas y hostigamientos de la policía civil. El inventario presentado por la disuelta “sociedad benefactora” en 1994 considera, dentro de sus deudas impagas, los honorarios de la firma de Saenger: 111 millones de pesos de la época.

EL CURA Y LOS DOCTORES

Uno de los más atípicos y afiebrados amigos de Colonia Dignidad fue el sacerdote Raúl Hasbún, famoso, controvertido y ultraconservador predicador televisivo. Dueño de unas artes retóricas formidables, el cura Hasbún ha justificado las detenciones políticas, la tortura, ha intervenido en campañas presidenciales y se ha referido en duros términos a los opositores al Gobierno del ex dictador Pinochet.

El enclave del “profesor” Schäfer no fue la excepción. Durante las pesquisas policiales de 1998, el sacerdote acusó públicamente al Gobierno de perseguir al pobre jerarca alemán.

“Los ciudadanos contemplan con estupor e incredulidad la imposición deplorable de las fuerzas jurídico-policiales. Se pretende que Schäfer se entregue en su hogar, mas el Estado chileno no ha dicho en verdad si está cierto de los delitos de los que le acusan”, vociferó el clérigo.
Los médicos son otros grandes amigos de Colonia Dignidad. Muchos de los que ejercieron como jefes de servicios públicos en las zonas de influencia del enclave los apoyaron de forma evidente, expidiendo autorizaciones e informes favorables, haciendo la vista gorda frente a “pequeñas” irregularidades.

Otros, como el doctor Mario Mujica, estaban íntimamente implicados. El médico autorizó en 1962 el funcionamiento del cementerio en su calidad de director del hospital de Parral. Elaboró informes siquiátricos que se utilizaron contra cada colono que intentó fugarse y proveyó a la colonia de fármacos y medicamentos. Schäfer compró a Mujica una casa en Parral, que luego facilitó como cuartel para la DINA.

El doctor Marcelino Varas, de Concepción, firmó también informes siquiátricos para la colonia. Muchos de ellos se redactaron sin siquiera haber examinado al “paciente”. El connotado siquiatra Otto Dörr fue un adepto más a la “obra benéfica” del “doctor” Schäfer. En una entrevista del programa “Informe especial”, de TVN, en junio de 1997, Dörr declaró: “Doy por regalado, si usted quiere, que el señor Schäfer haya sido homosexual, que el señor Schäfer haya manoseado a un niño. Pero no sería nada de raro. El hecho de que haya tenido un juicio en Alemania en esa época era absolutamente corriente”.

“Han adoptado una cantidad enorme de niños abandonados... Y después las madres o parientes de estos niños, influidos, incluso me atrevería a decir comprados por personas interesadas, han querido denunciar que este niño está secuestrado adentro”.

Hoy, Dörr, uno de los más prestigiosos especialistas de Chile, guarda silencio.
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Miércoles 15 de febrero de 2006
TRIBUNA

El silencio sobre Colonia Dignidad
¿Sabía el doctor Otto Dörr lo que ocurría allí adentro? ¿No observaba nada extraño en su práctica médica? ¿No escuchaba los rumores y los testimonios, cada vez más contundentes?
La Nación
Eduardo Valenzuela Chadwick
Sociólogo

El desarrollo al cual nuestras sociedades buscan acceder no tiene que ver solamente con el crecimiento del PIB, los equilibrios macroeconómicos, la estabilidad política, la construcción de autopistas urbanas, o incluso con las políticas sociales para superar la pobreza o con una imagen país en la que las élites dominantes buscan proyectarse. Todos estos factores pueden existir. Pero podemos mantenernos en una estructura arcaica de reproducción social cuyo fundamento sea el autoritarismo.

Uno de los aspectos críticos -que nos pone a uno u otro lado de la modernidad, es de orden cultural- tiene que ver con la capacidad que como sociedad tengamos para reelaborar la imagen de nuestro pasado y de construir un proyecto de futuro, en el cuál, si bien no todos tengan que reconocerse, ya que se trataría de una forma de totalitarismo, todos y cada uno tengan un lugar.

Una sociedad moderna es aquella en la que una mayoría de la población pueda reconocerse en una matriz común que sea el resultado de una interpretación de la historia reciente o de un proyecto de país compartido; a eso se le llama el contrato social.

La ciudadanía chilena no ha sido capaz de pasar a esta etapa del desarrollo, después de las tres o cuatro últimas décadas de fracturas múltiples y traumatismos históricos, aunque esto no es una fatalidad. Todavía se enfrentan en el espacio público memorias que son irreconciliables entre sí y que dividen en dos grandes bloques a la nación.

Esto constituye un handicap al desarrollo, es una fuente de violencia larvada, porque estas memorias se construyen sobre la base de la negación del otro. Una muestra de madurez de nuestra democracia sería que, pasado el tiempo de la historia oficial, el de las memorias negacionistas, y aquel en el que las víctimas han podido expresarse, comenzara a escribirse una historia de los acontecimientos, con bases y análisis documentados. Sopesando los argumentos y las subjetividades, de los unos y los otros.

En este contexto, cabe interrogar cuál es el estatuto de ciertos saberes en la construcción de una memoria común. Es la razón por la cuál he querido dirigirme al siquiatra -de una notable trayectoria- Otto Dörr Zegers, en relación con su intervención en Colonia Dignidad.

“Los conozco y me gustan” declaró al diario “The New York Times”, hace algunos años, refiriéndose a este centro neurálgico de la dictadura militar. “Su ideología es un poco anacrónica, como la de los menonitas de Estados Unidos, pero nada justifica las mentiras, sincronizadas, que han inventado sobre ellos”, agregó. ¿Qué dice hoy Dörr sobre este reducto de antiguos nazis en donde ejerció su profesión de médico-siquiatra y que defendió públicamente en los medios de comunicación nacionales e internacionales?
Centro de desaparecimiento de personas, escuela de tortura, estructura organizada para satisfacer las prácticas pedófilas del líder, control de los internos con sicofármacos, el mayor escondite de armas del país, centro de seguimiento y archivos ilegales, lugar de descanso de los jerarcas de la dictadura, entre otras cosas. Todo esto fue la “obra de beneficencia” que Dörr protegió con su saber médico a pesar que, desde el comienzo de los años 60, hubo claros indicios de la naturaleza de esta organización, que no pudieron salir a la luz gracias a los grupos de protección que se organizaron en torno a ella.

¿Sabia el doctor Otto Dörr lo que ocurría allí adentro? ¿No observaba nada extraño en su práctica médica? ¿No escuchaba los rumores y los testimonios, cada vez más contundentes? ¿Por qué siguió protegiendo a Colonia Dignidad hasta bien entrados los años 90? ¿Por qué calló entonces? ¿Y, ahora, cuando las evidencias y el aparato judicial finalmente toman cartas en el asunto, por qué calla todavía?

El respaldo que muchos civiles -como abogados y políticos- pudieron brindar es de una naturaleza diferente de las de un médico que goza del prestigio que él goza y cuyas opiniones están validadas por el área de competencia en que ejerce. Un abogado defiende a sus clientes, un político a sus electores, esto no los absuelve moralmente, pero la sociedad está acostumbrada a que oculten parte de la verdad para defender sus intereses particulares y les otorga, por lo tanto, un crédito relativo.

Pero Dörr no solamente es médico, es decir, ejerce una profesión en la cual el cuerpo social deposita la confianza del saber científico. Además, ejerce como siquiatra e interviene en el espacio público a partir de la legitimidad que le otorga el estatus ligado con su especialidad: legitimidad de intervenir no sólo en los cuerpos y en los metabolismos cerebrales.

La sociedad se inclina y le otorga prerrogativas excepcionales para evaluar las conductas de los individuos, establecer límites a la libertad individual, más allá de los cuales la sentencia médica declara a un individuo enfermo y lo puede privar de su libertad individual y de su responsabilidad cívica o penal, como es el caso de Pinochet.

Este es un poder siempre difícil de administrar, porque sin desvianza social, la sociedad estaría fijada de una vez y para siempre. Sin embargo, la sociedad cambia, evoluciona, a veces con rupturas, y lo que era inaceptable o patológico ayer se vuelve la norma del mañana. Esta es la razón por la cuál, el estatus que le otorga el saber en el cuál Dörr se inscribe, puede servir para fijar hechos sociales en el ámbito de la normalidad, siendo que en realidad son patológicos, como el caso de Colonia Dignidad.

Otto Dörr es jefe de servicio del Hospital Psiquiátrico de Santiago, miembro de número del Instituto de Chile, integrante del consejo directivo de la Universidad Diego Portales, profesor universitario, entre otras cosas.

¿Cómo influyeron sus tomas de posiciones públicas en relación con Colonia Dignidad en su práctica médica, en la formación de especialistas y en su participación en la construcción del saber en nuestra sociedad?

En términos generales, ha tomado tiempo para que estas situaciones puedan ser ventiladas. Para que la responsabilidad moral en este tipo de hechos pueda ser reclamada más allá que en los tribunales, han sido necesarias que las garantías del Estado de Derecho sean reforzadas y que la sociedad acepte que se le pidan cuentas a quienes ejercen el poder.

El saber, hemos visto, es una forma muy eficaz del ejercicio del poder. Por eso esta interrogación. La democracia es una tarea sin fin. Para defenderla tenemos que profundizarla, parar a medio camino es condenarla. Es por esta razón que el silencio de Otto Dörr en relación con Colonia Dignidad debe ser cuestionado.

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Domingo 26 de febrero de 2006

LOS 44 AÑOS DE COLONIA DIGNIDAD
La historia sin fin

Probablemente, Paul Schäfer morirá en la cárcel, o entrando y saliendo de ella, junto a sus más prominentes secuaces. Pero muchos sostienen que las redes de poder de la secta siguen activas y fortaleciéndose en la sombra, protegidas por un intrincado tejido de intereses, urdido de mil maneras en años de impunidad.

Nación Domingo

Por Rebeca Araya y Bárbara Hayes

Último martes de enero. Jorge Zepeda, juez que concentra los procesos por derechos humanos en contra del ente denominado “Dignidad”, comenzaba sus vacaciones. Justo ese día, la Corte de Apelaciones liberó a Gerhard Mücke, sempiterno guardaespaldas de Paul Schäfer, sindicado como torturador en tiempos de la DINA y encargado del “trabajo sucio” en la colonia.

Internado desde hace un año en la cárcel de alta seguridad de Santiago, el anciano pederasta que encabezó la secta juega perversos juegos con los interrogadores, refugiado en la aparente fragilidad de su vejez, mientras algunos de sus cómplices entran y salen del penal, como Mücke o el doctor Hartmut Hopp. Otros, tales como Hans Jürgen Riesland, Reinhard Doring o Albert Schreiber, huyeron del país.

INGENUIDAD

Corría 1968. El entonces senador Patricio Aylwin escribía al ministro del Interior, Edmundo Pérez Zujovic, que en Dignidad sucedían hechos “ante los cuales ningún gobierno que se respete y quiera ser respetado puede permanecer indiferente”. Defendía a su amigo Héctor Taricco, intendente de Linares y primer funcionario del Estado que confrontó a la Colonia, lo que le costó el desafuero y luego un proceso judicial del cual salió bien librado gracias a la defensa del propio Aylwin.

El senador, por su parte, se enemistó con el Presidente Eduardo Frei Montalva, y sus ministros del Interior y Justicia. Taricco, decepcionado por la conducta de la DC y la actuación del Gobierno de la época, renunció al cargo y se marginó para siempre de las lides políticas. En síntesis, el conflicto permitió a la colonia, por primera vez, exhibir públicamente su poder.

–Señor Aylwin, con tantos años de distancia, ¿cómo se explica lo ocurrido?

–No me lo explico. Me jugué a fondo por el caso, en el debate del Senado intervine con pasión. No obstante, la Cámara Alta votó el desafuero de Taricco con sólo dos votos en contra: el de Tomás Chadwick [senador socialista] y el mío.

–¿Cree usted que había corrupción?

–No, no creo.

–¿Y después?

–Creo que había más ingenuidad que corrupción. Para mí fue muy doloroso, porque tras la resolución pedí que se formara una comisión investigadora en la Cámara de Diputados. Y esa comisión, donde había democratacristianos, radicales, liberales, conservadores y socialistas, informó a favor de la colonia.

–Un libro reciente de los periodistas Claudio Salinas y Hans Stange dice: “¿Quiere nombres de amigos de la colonia? Vea las composiciones de las Cortes de Apelaciones de Talca y Santiago, de Chillán, de la Corte Suprema”, ¿Qué opina de esta afirmación?

–No soy malpensado. Mi experiencia es que los jueces son gente honesta e independiente. No creo que en esta historia haya existido tanto corrupción como ingenuidad.

–¿Ingenuidad sostenida durante 44 años?
-No pues, tanto tiempo no. Yo digo que la hubo en los años ’60.

–¿Le parece correcto que hoy se hayan generado condiciones legales para que muchos de los mandamases de la colonia escaparan? ¿O eso también es ingenuidad?

–No me gusta su pregunta. ¿Quiénes habrían creado esas condiciones?¿Las autoridades? ¿El Gobierno? ¿Los intendentes? ¿Los jueces? Yo no vivo sospechando de todo el mundo. Acusé a la colonia y mantengo mis cargos. Pero no me nace andar buscando una malla de influencias perversas.

TODO SE TRANSFORMA

Dignidad cruzó indemne y cada vez más poderosa los gobiernos de Alessandri, Frei Montalva, Allende y Pinochet. En enero de 1991, el entonces Presidente Aylwin le quitó la personería jurídica y ordenó el traspaso de sus bienes a la Corporación Metodista. Demasiado tarde: en 1990, los jerarcas de la colonia habían constituido la sociedad comercial Cerro Florido y las sociedades de inversión Agripalma, Bardana y Cinaglosa, a las que traspasaron propiedades y bienes de la secta. Más bien, Dignidad dejó a la Corporación Metodista deudas por 94 millones de pesos.

El 3 de febrero de 1995, jerarcas y amigos de la colonia constituyen la organización comunitaria y de desarrollo social Perquilauquén, que obtuvo personería jurídica, a pesar de la oposición del Concejo Municipal de Parral y de un informe de la Subsecretaría del Interior que concluye: “La ONG Perquilauquén es, de hecho, la continuidad de la disuelta Sociedad Benefactora Dignidad”.

Según el senador PS Jaime Naranjo, la sociedad Perquilauquén mantiene estrechos vínculos con personeros de la UDI. Los ex diputados de ese partido Ignacio Urrutia y Jorge Ulloa serían parte de los más de 250 socios con que hoy cuenta dicha organización.

Entre los dirigentes de Perquilauquén figuran Gert Seewald, Kurt Schenellenkamp (confeso de haber conducido el bus en que se trasladaba a presos políticos hacia Dignidad), Günther Schaffrick, Gerhard Mücke, Kart van der Berg, todos procesados con diversos niveles de responsabilidad en los casos de derechos humanos y abusos a menores imputados a Schäfer.

RED TRANSVERSAL

El libro “Los amigos del Dr. Schäfer”, de los periodistas Salinas y Stange, gira en torno a una pregunta: “¿Cómo es posible que se haya consagrado, a lo largo de 44 años y siete gobiernos. la impunidad de este estado dentro del Estado?”. A juicio de ambos, la red de protección que posibilitó el desarrollo de Dignidad sigue operando:

“Como toda organización criminal, Dignidad posee una red de protección poderosa. Pero no debemos imaginarnos una escena del tipo el hombre del maletín, que compra amistades y clientelas. Lo interesante en Dignidad es que la red es transversal. Los favores y los vínculos no se limitan exclusivamente a la derecha o a la dictadura”, dicen.

–¿Y cómo operan esos vínculos?

–La mantención de la red de protección –afirma Salinas–. Existen demasiadas lealtades, que con las investigaciones actuales pueden quebrarse. Por lo tanto, hay más celo para echarle tierra al caso. Mientras no se aclaren los reales intereses que hay en Dignidad, difícilmente se puede evaluar el proceder de la justicia.

En 1996, el abogado Hernán Fernández asumió la defensa de una campesina cuyo hijo fue abusado por Schäfer. Sus gestiones terminaron con la condena del alemán por 26 delitos de abuso sexual y cinco violaciones a menores, pero logró escapar. Luego, y asociado con un equipo periodístico de Canal 13, Fernández fue pieza clave en la captura en Argentina, en marzo pasado, del anciano prófugo, tras ocho años.

Hoy es un crítico de la gestión del ministro Zepeda. Según Fernández, el ministro otorgó “impunidad garantizada” a los delincuentes al dejar sin efecto el sometimiento a proceso por asociación ilícita de los líderes de Dignidad. Éste, afirma, era “el delito madre, y posibilitó la fuga de muchos de los cabecillas a Alemania, desde donde son inextraditables de acuerdo a la Constitución de ese país”.

Pero su crítica más dura es al Estado chileno y su incapacidad de abordar hasta hoy en toda su magnitud la situación,

–¿Cómo se explica la conducta del Estado?

–Incapacidad de asumir un problema de esta complejidad. Se dan paradojas como que Felipe Letelier, diputado PPD que apoyó a la colonia, llegó a presidir la Comisión de Sectas de la Cámara de Diputados. Colonia Dignidad tiene mucha suerte o es muy hábil, de modo que logra tener siempre a gente que la apoya en los lugares que le conviene.

–¿Por ejemplo?

–Entre los recursos de amparo rechazados, emblemático es uno de 1996 en favor de Karl Sticker, quien intentó fugarse cinco veces y murió en la colonia en enero de 2002. Otro recurso de amparo rechazado fue el de Doris Gert, que hoy figura entre las víctimas de drogas y castigos al interior del enclave. A eso me refiero cuando hablo de redes de poder.

–¿Poder que se sustenta en qué?

–En la información que ocultan y les permite extorsionar personas, y en el poder económico que les permite maniobrar la riqueza oculta de Dignidad. Una riqueza surgida del trabajo no remunerado, trabajo esclavo, cuestión de la cual la justicia aún no se hace cargo, pese a que muchas de esas víctimas viven casi en la indigencia y otros permanecen en la colonia, pues no tienen adónde ir.

–¿Sostiene que, aun con Schäfer y los principales líderes detenidos o encausados, Colonia Dignidad sigue siendo poderosa?

–La subsistencia de Colonia Dignidad se basa en su poder económico; por tanto, lo que hay que buscar es el tejido que sostiene ese poder. Y ahí también están involucrados empresarios chilenos. Hay que investigar cuánto se generó en 44 años y dónde está el producto de lo generado. Y eso no se encontrará revisando libros de contabilidad, porque los cabecillas lo tienen todo impecable, todo calza. Lo que no calza son los números con la realidad.

EL MÍNIMO MORAL

Para sus críticos, el ministro Zepeda es un juez excesivamente mediático que arriesga el éxito de sus investigaciones anticipándolas a través de los medios. Para sus defensores, en cambio, transparentó la gestión judicial de un caso demasiado oscuro para abordarlo de espaldas a la opinión pública y ha obtenido en un plazo mínimo avances considerables.

“No me interesan las críticas ni los halagos”, dice Zepeda, “mi objetivo es dar respuesta a casos de derechos humanos que, hasta hoy, tienen a los deudos de muchos desaparecidos en la colonia buscando sus cuerpos, o respuestas que les permitan vivir y cerrar sus duelos. Desde 1968, Villa Baviera viene siendo investigada, pero los procesos siempre llegan hasta un punto y se empantanan. No quiero que ahora ocurra eso”.

–Se dice que, al dejar sin efecto el procesamiento por asociación ilícita de sus jerarcas, usted posibilitó su fuga.

–Es posible que retome el tema de la asociación ilícita. Pero, si lo hago, será con imputaciones y procedimientos irrefutables.

–¿Y qué pasa con los delitos económicos, con los capitales de Dignidad no investigados?

–Los delitos se configuran en el marco de una legislación definida. El delito de lavado de activos, por ejemplo, sólo está vigente desde 2003; antes regía exclusivamente para casos de narcotráfico Mi acción está limitada por el marco legal que define los delitos, y ese es el ámbito en que debo y puedo actuar. Pregunto: ¿Puede exigírsele a este juez terminar con Colonia Dignidad? ¿Se puede exigir más a un juez que a siete gobiernos? Un autor dice que el derecho establece el mínimo moral que una sociedad está dispuesta a aceptar. Ese es mi límite y, ajustado a ese marco, haré lo que esté a mi alcance y me corresponda. LND
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