El Sodalitium (Sodálites)
     
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Herbert Mujica Rojas
Periodista e investigador
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Herbert Mujica Rojas
 
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El Sodalitium (Sodálites)

   
 
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*** Web oficial Sodálite
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Una entrevista a Figari, el Fundador
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* ¿Secta católica en Argentina?-Silletta
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Textos de opositores al Movimiento
(afectados y/o detractores)
MASA PERU retransmite la siguiente Carta Notarial dirigida por la familia Guillén de Arequipa el día de ayer a Luis Fernado Figari, líder del Sodalitium. Se agradecerá su difusión.

Sr. Luis Fernado Figari

Lima.-

Siendo de nuestro conocimiento que nuestro señor hijo FRANZ GUILLEN GROSS, actualmente en San Bartolo (Lima) terminando su formación en el Sodalitium, supuestamente como “laico consagrado”, podría próximamente ser enviado por su organización a Colombia es que nos dirigimos a Ud. para hacer de su conocimiento:

Que desde que nuestro hijo, el Sr. Franz Guillén Gross, ingresara al Sodalitium el 1 de junio de 1999 en Arequipa, nosotros como padres de familia nos hemos visto imposibilitados de entablar con él un diálogo razonable, personal, amplio, abierto y natural, llegando Franz hoy al extremo de negarse a hablar con su padre.

Que somos respetuosos de la libertad de conciencia y, por tanto, de la libre elección de la vida religiosa, por lo que no podemos aceptar las limitaciones impuestas a nuestro señor hijo Franz desde su adscripción a la organización de su dirección a sus posibilidades de desarrollo integral, plural, libre y en plenitud de conciencia, situación que ha generado un radical cambio en su personalidad, la deserción de sus estudios universitarios, el abandono de su hogar y un total alejamiento e incluso enfrentamiento con su familia, lo que contradice su supuesta formación cristiana.

Que ante el hecho que luego que nuestro hijo Franz iniciara su formación en San Bartolo (Lima) desde hace un año y medio (Mayo 2001) él ha sido drásticamente limitado en su posibilidad de visitar a su familia en Arequipa a pesar de haberle enviado el dinero para su pasaje y de nuestra angustiosa necesidad de tenerlo en casa para eventos familiares sumamente trascendentales.

Que siendo Colombia un país en situación de guerra interna en el que se han asesinado a cerca de 30 religiosos y secuestrado varios sacerdotes incluyendo el del cura sodálite arequipeño Juan Pablo Rosado Gómez de la Torre en enero del año pasado,
es que nosotros, como padres de Franz Guillén Gross, en ejercicio de nuestros derechos como familia, responsabilizamos directamente a Ud. y a su organización de cualquier daño físico, emocional, mental y/o moral que se deriven tanto del aislamiento impuesto hasta ahora por el Sodalitium a nuestro hijo Franz como de la decisión de enviarlo a Colombia. Nos despedimos en la esperanza de ver pronto a nuestro hijo Franz en Arequipa.

Héctor Guillén Tamayo
Martha Gross de Guillén

DNI 29250771 DNI 293315010

Piérola 106, Tel 51-54-247711, Arequipa, Perú e-mail guillent@star.com.pe

c.c. Amnistía Internacional
c.c. Comisión de DDHH - Congreso de la República
c.c. Cruz Roja Internacional
c.c. Parlamento Mundial para Seguridad y Paz
c.c. Coordinadora Nacional de Derechos Humanos
c.c. Instituto Pro Libertad de Conciencia
c.c. Defensoría del Pueblo
c.c. Monseñor Luis Bambarén, Presidente de la CEP
c.c. Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo de Lima
c.c. Rino Passigato, Nuncio Apostólico

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Arequipa 18.02.2003
Sr. Luis Fernando Figari

Superior General del Sodalitium

La Pinta 130
San Isidro
Lima

De nuestra mayor consideración:

Le enviamos la presente ante su falta de respuesta a nuestra carta notarial y el creciente temor de un alejamiento definitivo de nuestro hijo Franz Guillén Gross.

Nuestra versión

El 9 de diciembre de 2002 mi esposa y yo, en forma absolutamente libre y sin coacciones conyugales, decidimos enviar una carta notarial a Ud., Sr. Luis Fernando Figari, en su calidad de Superior General del Sodalitium, con tres objetivos fundamentales: (1) el de darle a conocer nuestra abierta disconformidad con los métodos de su organización, (2) el de tratar de preservar la vida de nuestro hijo Franz cuestionando su peligroso traslado a Colombia, y (3) el de darle a entender a Ud. con esta carta la inmensa importancia que nuestro hijo y su libertad de conciencia, tienen para nosotros, a despecho de los riesgos de someternos a la crítica y al comentario público.

Ud. Señor Figari, como ya lo suponíamos, nunca se dignó contestar nuestra carta. Por esta razón, luego de una prudencial espera de 10 días, y ante la presión de la prensa nacional que exigía una aclaración, aceptamos otorgar a los medios de comunicación dos entrevistas: una a un medio escrito y otra a uno televisivo, ambos de cobertura nacional. Recién entonces, salieron a la luz pública un Señor Mckenzie, un Señor Scheuch y un sacerdote Baertl en diarios de la capital, y los señores Rodríguez y Tapia en Radio Líder de Arequipa. En todos los casos la respuesta se centró en tres argumentos: (1) Franz es una persona mayor de edad y libre, (2) Se trata de un problema privado entre padre e hijo, (3) el Sodalitium es parte de la iglesia católica y cualquier critica al grupo es una difamación contra la iglesia.

Si pensaron que con tales argumentos el asunto quedaba zanjado se equivocaron, porque con la difusión que alcanzó la carta notarial se abrió ya un debate nacional. Varios personajes filo-sodálites, lo mismo que el congresista Luis Santa María salieron a retrucar una supuesta “campaña” contra la iglesia católica. Por otro lado, el congresista José Barba Caballero, así como reconocidos profesionales de la salud mental como los Drs. Eduardo Gastelumendi y Gonzalo Gurmendi, respetables ex miembros del Sodalitium, diversas entidades comprometidas con la libertad de conciencia y la causa antisectaria y numerosos amigos de nuestra familia y de Franz nos respaldaron y brindaron su incondicional apoyo en intervenciones plenas de solidaridad.

Lo que su organización no quiere reconocer es que (1) Franz fue cautivado por el Sodalitium a los 16 años, cuando era un escolar menor de edad, y que actualmente vive una “solemne libertad entre cuatro paredes”, (2) que este problema “privado” lo viven centenas de familias brasileñas, colombianas, chilenas y peruanas sin reconocer la verdadera trascendencia social del problema, y (3) el Sodalitium, al igual que cualquier institución peruana, puede ser investigado y tiene que aprender a respetar a la familia, a someterse a la ley y a rendir cuentas claras a la sociedad.

Nuestros argumentos

Hemos permanecido sin responder a los agravios que nos han endilgado connotados sodálites, cuando nos tildan de histriónicos, frustrados, satánicos, pornográficos, etc. Viniendo de mentes fanatizadas lo consideramos una reacción habitual. Pero lo que no vamos a pasar por alto es el artículo de Arturo Salazar Larraín “Los anticlericales a la carga” aparecido el 29 de enero en El Comercio en el que, con extremada ligereza, nos mencionan directamente con relación a una carta notarial firmada por nuestro hijo Franz, la cual, como fácilmente cualquiera puede advertir, fue preparada y redactada por la jerarquía sodálite y no por nuestro hijo. Salazar aplaude la aparente autonomía, independencia, desenvoltura e irreverencia juvenil de dicha carta cuando ella sólo traduce el sentir de una institución dogmatizada en el momento en que una familia informada la cuestiona públicamente.

Desde que ya son de domino público, no vamos a hablar aquí de las denuncias hechas por el Sr. José Enrique Escardó Steck sobre los maltratos físicos y psicológicos de que fue víctima durante su permanencia en el Sodalitium y que aparecieron en la Revista Gente en los números 1349, 1350, 1351, 1352 y 1353 del 2.11.2000 al 29.11.2000. Tampoco vamos a referirnos con detalle al importante testimonio del Sr. Pedro Salinas Chacaltana quien altruistamente sacrificó la ficción y el misterio que quiso imprimirle a su novela MATEO DIEZ para convertir su relato en una nueva y grave denuncia real que salió publicada el día 29 de diciembre de 2002 en la revista Domingo del diario La República. Ambas denuncias hasta ahora sólo han merecido un absoluto silencio por parte del Sodalitium.

Nosotros le hacemos algunas preguntas a nombre de las familias peruanas afectadas: ¿Es que debemos todos los padres de familia mantenernos impasibles ante esas peligrosas manifestaciones de insanía mental? ¿Es que esas serias denuncias no tienen ninguna importancia legal? ¿Es que los testimonios de los señores Escardó y Salinas no son suficientemente significativos? ¿Es que esas flagrantes violaciones a los derechos humanos de los jóvenes que se “forman” en el Sodalitium y que ambos periodistas han denunciado no merecen una profunda investigación oficial por parte del Ministerio Público?

Por otro lado, nos inquieta lo que sucede cuando gente del Sodalitium toma a su cargo los Retiros de Confirmación de cuarto de secundaria y como padres de familia tenemos todo el derecho de solicitar a las autoridades educativas competentes del Ministerio de Educación, a las APAFAS respectivas y a los profesionales en psico-pedagogía que se investigue in situ si los mecanismos de dinámica grupal que se utilizan en dichos eventos con nuestros hijos son permisibles de acuerdo a los derechos de libertad de conciencia, de pensamiento y de credo que nos otorga la Constitución Política del Perú y si los drásticos cambios de personalidad inducidos en los adolescentes en dichos retiros médicamente podrían ser considerados como saludables y/o aceptables de acuerdo con los lineamientos del nuevo Código de Ética y Deontología del Colegio Médico del Perú. Luego de la investigación habría muchas sorpresas para la opinión pública.

Obran en nuestro poder copias de las cartas de sujeción de puño y letra de nuestro hijo Franz dirigidas a su persona y a Germán Doig, tanto como los estudios que la Sra. Milagros Peña ha elaborado sobre su organización desde el punto de vista sociológico y los análisis filosóficos que el Sr. José Maúrtua Alva ha realizado acerca del pensamiento sodálite y, específicamente, del pensamiento de su fundador. También están en nuestras manos las publicaciones críticas realizadas por el periodista Herbert Mujica Rojas, lo mismo que abundante documentación procesal relacionada con los casos del Centro Educativo “Pérez de Guereñu” y del Sr. Fernando Gerdt Tudela.

Igualmente nos preocupa profundamente el encontrar en el Sodalitium ciertas características como: el control de la atmósfera social y la comunicación, el sentimiento de un “llamado superior”, la redefinición del lenguaje, el culto a la confesión (sobre todo pública), las exageradas demandas de pureza y santidad y sobre todo la dispensación de la existencia -que consiste en una prodigalidad irracional que pone en peligro la vida misma del adepto-, que describen en grupos sectarios destructivos profesionales de la talla de Pepe Rodríguez, Steven Hassan, Rick Ross, Margaret Thaler Singer, Robert Liffton, Michael Langone y John Hockman. Valga decir que desde el punto de vista psicológico la definición de secta considera que se trata de un grupo que ejerce en sus futuros adeptos técnicas de persuasión coercitiva con consecuencias que son científica y fácilmente comprobables y reproducibles.

Más aún, desde el punto de vista médico psiquiátrico, en el DSM IV (1995), que es el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, se clasifica los desórdenes mentales provocados por las sectas y se les incluye en la categoría de "Trastornos disociativos no especificados " bajo el código F44.39 (antes 300.15 en el DSM-III), que a la letra dice:
"Son los estados disociativos que pueden presentarse en individuos que han estado sometidos a períodos de prolongada e intensa persuasión coercitiva (lavados de cerebro, modificación del pensamiento o indoctrinación en sujetos cautivos)”.

Esta aseveración del DSM IV, como manual científico, prescinde totalmente de conceptos como los de la “iluminación”, “formación espiritual”, “evento sobrenatural”, “don del espíritu santo” o “vocación religiosa” al estudiar las modificaciones del pensamiento que se conocen vulgarmente como “lavado de cerebro”.

Debemos enfatizar ahora que nuestro interés se centra en nuestro hijo Franz y no en el Sodalitium. Franz, para nosotros, como hijo y como ser humano tiene muchísimo más valor que el controvertido Sodalitium. En nuestro concepto el Sodalitium es un proyecto religioso totalitario que se desea imponer en el Perú desde las épocas de los nacionalismos y ahora en tiempos de vigencia del neoliberalismo actuando cual empresa de “service” para una iglesia católica en crisis y usufructuando la figura del laico consagrado como el de un cura sin sotana con mentalidad radical pero sin el status ni los privilegios propios del clero. Hasta su adscripción al Sodalitium Franz fue un hijo maravilloso y con una admirable escala de valores, un joven respetuoso, respetable y talentoso con una brillante trayectoria personal, curricular y académica, dueño de una portentosa mentalidad que privada o públicamente, tarde o temprano, con todo derecho, conocerá nuestra posición familiar. Franz es un hijo y un ser humano por quien vale realizar los mayores sacrificios en aras de su libertad de conciencia.

Nuestra propuesta al Sodalitium

Debemos remarcar que nosotros le hemos dirigido una carta notarial a usted, Sr. Luis Fernando Figari, y no a los Srs. Mckenzie, Sheuch ni a nuestro hijo Franz. Nosotros no queremos establecer un dialogo mediante cartas notariales ni con ellos ni con Franz. Toda la familia Guillén Gross (y no solamente su padre -como sus representantes insinúan-) quiere ver a Franz. La familia Guillén Gross solicita, requiere y exige mediante esta carta privada, que se hará pública si fuese necesario, que se nos permita la realización de un diálogo personal y privado con nuestro hijo.

Pretendiendo dar “punto final a una controversia” el Sodalitium y La República se comprometieron ante la opinión pública el Domingo 5 de enero del 2003 a promover la “reconciliación” de la familia Guillén Gross. Nosotros sabemos la trascendencia social de la problemática y no estamos de acuerdo en considerar este asunto como un simple “problema familiar”. Sin embargo, la familia Guillén Gross les toma la palabra y propone dentro de este marco conceptual:

Si el Sodalitium argumenta lo anterior y considera que para la resolución de este “problema familiar” se requiere un diálogo alturado y racional con nuestro hijo, solicitamos a usted Señor Luis Fernando Figari mediante esta carta, se le permita a Franz Guillén Gross viajar a la ciudad de Arequipa, se le autorice a nuestro hijo a visitar a su familia durante un mes sin compañía sodálite, se le otorgue permiso a Franz para dormir en su casa y en su dormitorio durante ese mes dada su supuesta condición de laico (y no la de un consagrado de clausura), y de esta manera, se nos facilite por fin a la familia Guillén Gross la realización de un discernimiento vocacional sincero y un diálogo privado y sin interferencias externas -tal como el Sodalitium ha podido hacerlo con Franz las 24 horas del día durante los últimos años 3 años y medio-. Nosotros asumiremos los gastos del pasaje.

Vamos a dar el plazo de tres días para obtener una satisfacción a esta carta. De no ser así, el Señor Arturo Salazar Larraín con su desafortunado artículo nos ha abierto la posibilidad legal de hacer publicar esta misiva en “El Comercio” (por principio de equidad) y también en “La República” (por su compromiso público con ambas partes).

Finalmente, consideraremos actuar con todos los recursos que nos ofrezca el sistema jurídico y social de nuestro país, incluyendo los procedimientos médicos pertinentes, para la investigación de las razones de una hipotética negativa del Sodalitium -o suya- a fomentar una reconciliación familiar prometida públicamente, sobre todo tratándose de alguien como usted que promueve ideológicamente una pretendida "Teología de la Reconciliación".

Atentamente

Héctor Guillén Tamayo Martha Gross de Guillén

DNI 29250771 DNI 293315010

Piérola 106, Tel 51-54-247711, Arequipa, Perú e-mail guillent@star.com.pe

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Lima, 21 de febrero de 2003

Sres.
Héctor Guillén Tamayo y Martha Gross de Guillén
Piérola 106
Cercado
Arequipa
AREQUIPA

De mi mayor consideración en el Señor Jesús:

En Cristo y Santa María,

(xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx...)

Germán Mckenzie González
Superior Regional del Perú

Nota: Este documento está sujeto al privilegio de confidencialidad y
contiene información de interés exclusivo para la(s) persona(s) a quien(es)
ha sido dirigido. No puede ser publicado ni reproducido en forma alguna sin
el expreso consentimiento del autor.


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Arequipa, 28.03.03

Sr. Luis Fernando Figari
Superior General
Sodalitium Christianae Vitae
Lima

De nuestra mayor consideración:

Con profunda decepción hemos recibido carta notarial del Sr. Germán Mckenzie, en la que el Sodalitium desconoce su compromiso con la “reconciliación” de la familia Guillén Gross. “Procuraré responder con la mayor caridad”, refiere Mckenzie al inicio de su carta. Pero la inmediata respuesta del Sodalitium al enviar a nuestro hijo Franz a algún sitio desconocido de Brasil, justamente cuando nosotros requeríamos su presencia en Arequipa para un diálogo familiar, demuestra que lo que ustedes practican no es ni la “Teología de la Reconciliación” ni la voceada “caridad” cristiana... sino una arrogante irrespetuosidad hacia la familia.

Sin embargo, no nos extraña, pues no es la primera vez que el Sodalitium incumple sus compromisos con nosotros. Ya anteriormente, a inicios del año 2000, el P. Emilio Garreaud SCV nos buscó en una supuesta actitud de transparencia y “con las cartas sobre la mesa”, y ante testigos ofreció entregarnos, sin cumplir jamás con su palabra, las Constituciones del Sodalitium, las mismas a que Mckenzie hace referencia para justificar la no-responsabilidad de Ud. Sr. Figari para solucionar nuestro requerimiento de diálogo con nuestro hijo Franz.

Respetos guardan respetos Sr. Figari. Y nosotros no percibimos de parte de ustedes el respeto que dicen tener por nuestra familia. Sin embargo, tampoco podemos encontrar en nuestra carta los “insultos, prejuicios y falacias” a que Mckenzie hace referencia. Y si la palabra “secta” le produce a él tanta indignación solamente tiene que recurrir al manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM IV para entender que esa palabra se refiere científicamente a los grupos que usan ciertas metodologías de captación y retención de adeptos y no a alguna intención agraviante.

Nos sorprende el desconcierto del Sr. Mckenzie por nuestra preocupación como padres porque el Sodalitium envíe a sus adeptos a Colombia. Él mismo refiere en su carta que Colombia “viene sufriendo violencia, y sus pueblos sienten la dureza terrible de esa situación”. También dice que “precisamente, para un cristiano eso invita a la solidaridad.” Nosotros, por tanto, nos preguntamos validamente: ¿Si Mckenzie es tan cristianamente solidario por qué no envía a sus hijos (si los tiene) a Colombia, o mejor aún, por qué no van usted o el Sr. Mckenzie a esa zona de convulsión político social en vez de enviar a hijos ajenos?

Sobre la ausencia de respuesta de usted Sr. Figari a nuestra carta, Mckenzie dice que hay que tener en cuenta que “se habla, callando”; que “precisamente se ha tratado de un silencio elocuente como la manera más respetuosa de responder” y que “eso lo hemos aprendido también de Nuestro Señor Jesucristo”. Nosotros pensamos que Jesucristo fue ante todo un gran comunicador, que su palabra y no su silencio es lo que ha trascendido en el tiempo. Esta actitud de guardar sospechoso silencio más que traernos a la memoria a Jesucristo nos recuerda la conducta del siniestro Vladimiro Montesinos y la forma como utiliza el silencio para fines personales y en contra de la sociedad. Nosotros pensamos que quien calla otorga y Mckenzie tampoco nos ha respondido nada con respecto a la forma en que el Sodalitium modificó infamemente la personalidad de Franz.

Mckenzie menciona que “Franz es un ciudadano, en pleno uso de sus facultades, adulto. Me parece que no considerar esto es sumamente grave”. Y este punto capital sobre la libertad de conciencia de nuestro hijo, para nuestra sorpresa y satisfacción, ya ha sido contestado por el Sr. Pedro Salinas en un editorial del Diario Correo de Lima el 3.2.3 en base no a la oscura carta secreta suya -que motiva la presente- sino a los comunicados que Mckenzie, Franz y el Sr. Scheuch difundieron por la prensa con anterioridad. Por esta razón nos exoneramos de responder específicamente a sus consideraciones desde que, con suficiente autoridad y conocimiento de causa, ya las ha contestado un conspicuo y respetable ex sodálite, con el siguiente texto:

PATENTE DE CORSO

Lima Perú, 03 de marzo de 2003

Pedro Salinas

Los sectarios no son ciudadanos

patentedecorso@terra.com.pe

Una pareja de esposos quiere tomar contacto desesperadamente con el fundador y superior de una organización católica de origen peruano, de características sectarias*, preocupada por la salud mental y física de su hijo de apenas 22 años, quien pertenece a dicho grupo.

¿Resultados? Los previsibles. El líder sectario no da la cara. Su organización interpreta la crítica como un “ataque a la Iglesia”, concibe el llamado a la apertura como una “persecución”. Y activistas de segundo y tercer nivel esgrimen que el muchachito ya es mayor de edad, tiene DNI, puede votar, es un ciudadano, un adulto, y se limpia el poto solo, sin ayuda, porque ya es un manganzón.

Esta última es una respuesta válida, pero no convincente (las dos primeras reacciones son típicas de los movimientos cerrados), porque estamos hablando de individuos que han pasado por un proceso gradual de seducción, captación, conversión y adoctrinamiento desde mucho antes de que adquieran la susodicha “mayoría de edad”. Es decir, desde que eran vulnerables, sugestionables e influenciables adolescentes.

Y ello se da en el seno de una estructura eminentemente autoritaria, que suele engañar a sus adeptos en la fase de reclutamiento. A sus prosélitos se les aísla de su entorno familiar, amical y social en un proceso invisible, apenas perceptible. Por lo tanto, el problema de las sectas estriba en la dependencia que genera en las personas, debido a las técnicas de reforma del pensamiento empleadas. Así, cuanto más tiempo se permanece en ellas, más difícil resulta salir; y mientras más temprano se ingrese en ellas, más posibilidades de un eficiente lavado de cerebro habrá. En consecuencia, el argumento de la “mayoría de edad” en este tipo de organizaciones, donde predominan sistemas totalitarios, técnicas manipulatorias y actitudes paternalistas, es relativo.

En este sentido, tener dieciocho, veintidós o veintinueve años no es sinónimo de mayoría de edad o de adultez. La mayoría de edad es algo que debe aprenderse en la vida, en ésa que está hecha de mármol y barro, de cal y arena, de cosas que hicimos o dejamos de hacer, cuando debimos y pudimos, obteniendo logros y enfrentando fracasos para encontrar nuestro lugar en el mundo y la sociedad. Esa es la quintaesencia de la madurez y la libertad, las cuales no se aprenden en ghettos, ni en dogmas, ni en la obediencia acrítica, ni en los regímenes de súbditos y domeñados. No. La mayoría de edad tiene que ver con la eliminación de tutorías, con la desaparición de las dependencias, con la emancipación del hombre, con la libertad del espíritu.

Sólo sobre este fundamento es posible una sociedad abierta con ciudadanos libres e independientes.

(*) Entiéndase secta como una expresión del fundamentalismo en la que se aplica la persuasión coactiva, la manipulación y el culto de la personalidad. Se trata de un término simplemente descriptivo, no peyorativo. Hago la aclaración porque lo que para algunos es una secta, para otros es religión.

Mckenzie dice que “la imagen que Ud., Sr. Guillén, o Uds., tienen del Sodalitium no es real, más aún es una visión totalmente alejada de la verdad de los hechos”. Debemos contestarle que nosotros (ambos) tenemos profesiones ligadas a la ciencia médica y ello nos ha enseñado a orientar nuestras conductas racional y objetivamente. No somos personas que nos dejamos llevar, como Mckenzie refiere, solamente “por lo que escuchan o leen”; nosotros vivimos, sufrimos y experimentamos la real, dolorosa y traumática vivencia de tener un hijo en el Sodalitium.

Es de público conocimiento, y esto no lo puede desmentir si se considera una persona honesta, que Ud. Sr. Luis Fernando Figari, el año 1966, fue importante dirigente de los “Escalones Juveniles Nacionalistas” junto con José Luis Fernandini y líder de la “Confederación de Juventudes Nacionalistas”, ambas organizaciones de corte fascista y con abiertas vinculaciones con grupos como la Falange española y la proscrita secta “Tradición, Familia y Propiedad” de Plinio Correa de Oliveira. Tales oscuros antecedentes políticos del Sodalitium son argumento más que suficiente para desaconsejar a nuestra juventud de acercarse y pertenecer a su actual organización.

Nuestra bandera de lucha es la libertad de conciencia de nuestro hijo Franz. Y cuando Mckenzie dice que debemos “respetar el derecho a la libertad de pensamiento y creencia de los miembros del Sodalitium” nosotros le respondemos que los miembros del Sodalitium pueden creer lo que les plazca por absurdas e irracionales que esas creencias nos parezcan. A nosotros nos da igual. Le invitamos al Sr. Mckenzie que lea nuevamente nuestra carta del 18.2.3 para que se dé cuenta que nuestra disconformidad es contra los métodos utilizados para incorporar esas creencias sin nuestro conocimiento en nuestros hijos adolescentes en edad escolar.

Debemos comunicarle nuestra profunda indignación al enterarnos que miembros del Sodalitium han reproducido la Carta Notarial de nuestro hijo Franz para distribuirla en su círculo de adeptos arequipeños. Al respecto le decimos lo siguiente:

· Es evidente que el propósito de esa campaña tiene el objetivo de desprestigiarnos como familia utilizando la carta de nuestro hijo Franz para ello.

· El Sodalitium no puede argumentar que Franz ha financiado la legalización en Lima de dicha Carta Notarial así como el material para esa campaña de desprestigio porque él, estando adscrito al Sodalitium, no tiene ingresos económicos ni su trabajo es remunerado.

· Ya que el Sodalitium ha manifestado públicamente que la situación generada es una problemática privada entre padre e hijo, la impresión y distribución pública de dicha carta en Arequipa -aunque salió en “La República”- desnuda una total contradicción e incoherencia de parte de esa organización.

El día 1 de junio de 1999 nuestro hijo Franz, en ese entonces un joven de 19 años, sin nuestro conocimiento, había firmando dos cartas manuscritas dirigidas a Ud. Sr. Luis Fernando Figari y a Germán Doig respectivamente, sacrificando su juventud y hasta sus estudios universitarios, ingresó al Sodalitium dándole extraordinaria prioridad a esa organización en desmedro de su propia vida, sus padres y su hogar. Hoy, luego de denodados intentos, es evidente que resulta estéril e infructuoso entablar un diálogo razonable con el Sodalitium y la cruel expatriación de nuestro hijo Franz al Brasil el 1 de marzo del 2003 así lo demuestra.

Desde el día de su llegada a Brasil solamente hemos recibido un e-mail de Franz desde algún sitio de ese país. Hasta ahora no recibimos más noticias. Mediante la presente y por ser nuestro derecho natural, les exigimos terminantemente a Ud. Sr. Figari y al Sr. Mckenzie, como líderes del Sodalitium, nos proporcionen de inmediato por escrito la dirección y el número de teléfono de nuestro hijo Franz, y, en su defecto, nos muestren la disposición interna para prohibirnos conocer dicha información.

No se pueden anteponer los valores y los derechos de su singular y controvertida institución religiosa por encima de los valores y derechos que a nosotros como familia nos otorga la Constitución y los diferentes tratados multilaterales de Derecho Internacional que forman parte del ordenamiento jurídico nacional, salvo que su concepción de familia sea no sólo diversa sino opuesta a la de la Constitución Política del Perú, a la Declaración Universal de Derechos Humanos e incluso a la que tiene la misma iglesia católica pues el Sodalitium transgrede en forma consciente, infiel y permanente el cuarto mandamiento: “Honrar Padre y Madre”.

Reiteramos que responsabilizamos directamente a Uds., Srs. Luis Fernando Figari y Germán Mckenzie, y a su organización, de cualquier daño físico, emocional, mental y/o moral que se deriven del aislamiento impuesto hasta ahora por el Sodalitium a nuestro hijo Franz, aislamiento agravado ahora por la decisión de ustedes de enviarlo a un sitio del extranjero desconocido por nosotros ignorando su compromiso público de propender a una pretendida “reconciliación”.

La solución más expeditiva y conveniente para todos es que el Sodalitium respete su compromiso público de reconciliación por lo que insistimos en el siguiente párrafo de nuestra carta del 18.2.3: “Si el Sodalitium considera que para la resolución de este “problema familiar” se requiere un diálogo alturado y racional con nuestro hijo, solicitamos a usted Señor Luis Fernando Figari mediante esta carta, se le permita a Franz Guillén Gross viajar a la ciudad de Arequipa, se le autorice a visitar a su familia durante un mes sin compañía sodálite, se le otorgue permiso para dormir en su casa y en su dormitorio durante ese mes dada su supuesta condición de laico (y no la de un consagrado de clausura), y de esta manera, se nos facilite por fin a la familia Guillén Gross la realización de un discernimiento vocacional sincero y un diálogo privado y sin interferencias externas -tal como el Sodalitium ha podido hacerlo con Franz las 24 horas del día durante los últimos 3 años y medio-.”

Solamente que esta vez serán ustedes quienes correrán con los gastos de su pasaje de retorno del Brasil.

Atte.
Héctor Guillén Tamayo
Martha Gross de Guillén

DNI 29250771 DNI 293315010

Piérola 106, Of. 1 Tel 51-54-247711, Arequipa, Perú e-mail guillent@star.com.pe

Nota: Este documento no está sujeto al privilegio de confidencialidad y contiene información de interés público, histórico y social para todos los ciudadanos del Perú y del orbe. Puede ser publicado y reproducido sin el expreso consentimiento de los autores.
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GRAVES CUESTIONAMIENTOS A SODALITIUM CHRISTANAE
El llamado del Señor...

Escribe Miguel Ángel Cárdenas
extractado de Noticias-www.sectas.org.ar)

Una denuncia contra la organización religiosa Sodalitium Christianae Vitae ha abierto la polémica sobre sus métodos de captación y adoctrinamiento. Algunos padres han advertido que Luis Fernando Figari, líder del SCV, busca romper toda clase de lazos entre los acólitos y sus familias para seguirlo incondicionalmente, obedeciendo el precepto propagado por él: "Mitad monjes, mitad soldados".

La carta estremeció la redacción. Desde Arequipa, el oftalmólogo Héctor Guillén denunciaba al Sodalitium Christianae Vitae por haberle lavado el cerebro a su hijo, Franz Guillén Gross, y haberle provocado "un radical cambio en su personalidad, la deserción de sus estudios universitarios, el abandono de su hogar y un total alejamiento e incluso enfrentamiento con su familia, lo que contradice su supuesta formación cristiana".

Guillén responsabiliza en la carta al Superior General de esa institución, Luis Fernando Figari, de "cualquier daño físico, emocional, mental y/o moral que se deriven tanto del aislamiento impuesto como de la decisión de enviarlo a Colombia". El Sodalicio de Vida Cristiana (traducido del latín) fue creado en el Perú el 8 de diciembre de 1971 y nombrado por el Papa Juan Pablo II como "Sociedad de Vida Apostólica" en 1997. Con la ola de conservadurismo y tradicionalismo en la Iglesia Católica, en los años 80 el SCV comenzó a propagarse por América Latina, llegando a Brasil, Chile y Colombia. En este último país, donde han sido asesinados 30 religiosos, e incluso fue secuestrado el sodálite arequipeño Juan Pablo Rosado en enero del 2001, el Sodalitium se ha desarrollado más que en ningún otro.

EN NOMBRE DEL HIJO

La madre, Martha Gross de Guillén, llora todos los días. Se arrepiente de haber firmado la carta con su esposo, piensa que las represalias serán definitivas. Domingo se comunicó con la familia. Héctor parecía haber perdido la valentía, pero después se animó y habló sin tapujos: "Ya he perdido el contacto sentimental con mi hijo, ya no tengo nada que perder". La última vez que conversó con Franz, éste le colgó violentamente el teléfono, dándole a entender que no quería volver a verlo.
Esta es la versión del padre. Franz fue captado en cuarto de secundaria en el colegio Max Uhle de Arequipa. El 1 de junio de 1999 -cuando tenía 18 años- ingresó al SCV luego de firmar una carta de compromiso perpetuo y abandonar sus estudios de administración de empresas.

Llegó a Lima, y en enero del 2000, ingresó a las casas comunitarias de San Bartolo. Hace año y medio le prohibieron visitar Arequipa, según afirma su padre Héctor Guillén desde esa ciudad.

¿Qué podía haber pasado con Franz, cómo pudo cambiar tanto, en qué momento y en qué habían fallado sus padres? ¿Qué clase de organización era ésa que se manejaba en base al secretismo y cuyas autoridades nunca respondían ni daban la cara a sus reclamos? Héctor Guillén se obsesionó tanto que se dedicó a averiguar todo acerca de sectas. Consultó con psicólogos, sociólogos y se documentó. Hoy es un experto e incluso ha publicado sus conferencias sobre las técnicas sectarias de control mental, el culto y el pensamiento mágico en torno al líder, el autoritarismo, el cambio de lenguaje. También sobre técnicas de "desprogramación" para quienes decidan huir junto con medidas de prevención para padres.

Héctor era católico, pero ahora manifiesta: "Se me remueven mis creencias cristianas, de tanto sufrir incluso con sacerdotes que se niegan a ayudarme. Este es un problema social, en cualquier momento van a brotar denuncias por violaciones contra los DDHH, ésta es una secta oscurantista y totalitaria, con gran y temible poder político y económico". Tal es su compromiso que ha entablado contacto con decenas de padres en su misma situación.

Sin embargo, sostiene, "todos tienen mucho miedo". Domingo contactó con tres padres que estaban dispuestos a contar sus casos, pero luego se arrepintieron por miedo.

SIN TEMOR

"Si he perdido un hijo, al menos puedo salvar a otros con mi testimonio". Dueño de una empresa de turismo, agnóstico, de repente el argentino Eduardo Alt le escuchó decir a Axel, su hijo de 18 años, que se uniría al SCV, abandonando sus estudios de ingeniería de sistemas en la Universidad de Lima.

No tuvo tiempo de reaccionar, ni siquiera se había enterado de que Axel se había involucrado con los sodálites desde los 16 años, aunque desde los 12 -cuando estudiaba en Los Reyes Rojos- ya habían comenzado a rondarlo. Ahora el muchacho de 22 años está en Medellín y Eduardo trata de mantener los pocos lazos que aún le quedan con él, pese a que afirma que toda su correspondencia es intervenida: "Sin el alejamiento de la familia no podrían funcionar, manejan un doble discurso, por un lado dicen defender la familia, y por otro hablan de los padres como pecadores, incluso no los dejan salir sin otro sodálite para que se autovigilen".
Alt también comenzó a investigar arduamente sobre el SCV y asegura que se trata de una organización elitista: "Sólo buscan personas blancas, de ojos claros, de familias con poder adquisitivo, social, todos siguen un patrón rígido: se aprenden respuestas de manual, hasta se visten igualitos, todos con camisas a cuadros, nunca jean". Según Alt, existen violaciones graves -que tienen que callarse los psicólogos- pero "que tarde o temprano van a salir a la luz".

¿Pero cómo funciona esa denunciada "persuasión coercitiva" con que supuestamente actúa el SCV? El psicoanalista Eduardo Gastelumendi interpreta: "La búsqueda por lo sagrado es fundamental, llaman a la vida heroica y cuestionan las estructuras hipócritas de la sociedad y comodonas de la familia. Buscan personas en momentos de fragilidad y los adolescentes están siempre en un momento así. En un período de búsqueda, de conmoción interna, ellos le dan un sentido a sus vidas". ¿Qué tan perjudicial puede ser eso? "Se trata de un sistema autoritario, dogmático, que ataca, aunque no lo admitan, la libertad de pensamiento y esa facultad que te permite dudar de tus propias creencias. Es una fe que no tolera la incertidumbre y la capacidad de cuestionar".
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¿QUIÉN ES LUIS FERNANDO FIGARI?

Conversamos con integrantes de la promoción 1973 del Colegio Santa María a la que pertenece el Fundador -como es llamado- Luis F. Figari, y quienes fueron testigos del nacimiento del Sodalitum (que por seguridad van a mantener sus nombres en reserva). Todos definen a Figari como un tipo de inteligencia superior, que ahora bordea los 47 años, y lo recuerdan cantando el himno "Cara al sol" del fascista español Primo de Rivera. De esa misma promoción surgieron los líderes históricos del SCV Emilio Garraud, José Antonio Eguren (hoy obispo auxiliar de Lima), Luis Capeletti y Víctor Zar (quien luego se retiró). Figari es extremadamente seductor, culto, manipulador, con una capacidad increíble para darse cuenta de la psicología de las personas, un hombre fuera de lo común. Sus bromas con la sexualidad son frecuentes. Ha leído libros de política (es su obsesión), de fascismo, marxismo, filosofía de la Iglesia, filosofía oriental, prácticas tántricas, "los libros de Herman Hesse le encantan". Entre los sodálites su imagen está mitificada, se han creado leyendas sobre su figura: que es capaz de leer el pensamiento, que se ha enfrentado con el diablo en persona.

"Ustedes deberían ser como los Opus, que si viene Escrivá de Balaguer y les dice destrocénse la cabeza contra esa piedra por mí, lo hacen", les dijo una vez al grupo de Luis Enrique Escardó, ex director de Gente, quien ha venido denunciando desde hace años las torturas y humillaciones que sufrió dentro de San Bartolo de 1986 a 1989.

"Nos insultaba, nos amedrentaba, tenía el aire de líder que podía controlar con la mirada a los perros de las casas. Él iba donde un chico de 15 años y le decía: ëYo sé que tú tienes problemas con tus padresí, y a esa edad quién no tiene problemas con sus padres. Los chicos quedaban asombrados.

Los del SCV se hacen muy amigos tuyos, te sacan a pasear, te hacen sentir dentro de un grupo, trabajan con la identificación y la seguridad", rememora Escardó.

LOS DESCARGOS

Domingo intentó conocer la versión del Sodalitium y después de mucho insistir, conversó con Erwin Scheuch, asistente de apostolado. Dice Scheuch que el tema de los Guillén es sólo familiar: "De un padre que se opone y no puede entender la vocación de su hijo". Franz Guillén, adelanta, va a mandar otra carta pública desmintiendo a su padre. Afirma que quienes ingresan y egresan del Sodalitium, "una organización bendecida por el Papa con más de 15 mil personas en toda América Latina", lo hacen libremente. Sobre las acusaciones de castigos físicos y torturas psicológicas las califica de calumnias. "En San Bartolo se hace vida comunitaria, el entrenamiento físico se utiliza para fortalecer el carácter. Es más, puedes entrevistar a personas que están felices con el SCV como el ex ministro Andrés Cardó Franco, cuyo hijo está en Colombia y él está completamente de acuerdo". Niega el elitismo y señala que lo que los caracteriza es su apoyo a los sectores populares. Al cierre de esta edición, voceros de SCV ofrecieron una entrevista con Franz Guillén, la cual podría realizarse hoy y mañana ser publicada por La República.

Domingo, 22 de diciembre del 2002
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¿FUNDAMENTALISMO RELIGIOSO PERUANO?

Los misterios del Sodalicio
(extractado de Sectas-www.sectas.org.ar)
Escribe Diego Fernández-Stoll /agenciaperu.com

Para muchas familias creyentes, tener un hijo cura es una bendición. Pero, ¿qué sentiría usted si su hijo, siendo aún menor de edad, se acerca a usted a contarle de abandonar el hogar paterno porque ha tomado la decisión de entregar su vida a Dios?

El que un adolescente tome una decisión así de importante a tan temprana edad podría ser considerado como un enorme acto de fe y coraje. Lo cuestionable del asunto sería la posible motivación del muchacho, muy común en todo púber: la necesidad de pertenencia a un grupo.

El grupo bien podría sera el exclusivo Sodalicio de Vida Cristiana, movimiento apostólico que actúa bajo la tutela del arzobispado y se dedica a reclutar jóvenes de, usualmente, alto status social que busquen el camino de la santidad, convirtiéndose en laicos consagrados o sacerdotes.

INICIOS TURBULENTOS

El Sodalicio de Vida Cristiana fue fundado en Lima por el laico Luis Felipe Figari en 1971. Se inspiró en la doctrina del beato fundador de los marianistas Guillermo José Chaminade, y se basó principalmente en el capítulo 10 del evangelio según San Mateo. Para su propósito de reunir un grupo selecto de apóstoles, Figari no tuvo que ir muy lejos. En el colegio Santa María buscó a los jóvenes con mejor nivel intelectual y razgos de liderazgo.

La promoción de 1973 del Santa María vio salir de sus filas a varios de los actuales líderes de Sodalicio; Emilio Garruad, Jose Antonio Euguren, Luis Capeletti, y una decena de adherentes con miras a la santidad. Entre ellos estaba Victor Zar, ahora retirado del movimiento.

Zar tuvo problemas con el Sodalicio desde sus inicios. Fue separado del movimiento hasta dos veces por negarse a asistir a un retiro, y fue llamado mal cristiano por no ser capaz de convertir a su enamorada.

Según Zar, el accionar de Figari, para ese entonces, ya incomodaba a los marianistas. Para escoger a sus jóvenes seguidores, que cursaban cuarto y quinto de media, accedió a los expedientes de notas, escogiendo a los alumnos más destacados. Después de todo, el movimiento había sido concebido con altas tendencias intelectuales. Había algunas lecturas obligatorias aparte de la Biblia, desde "El Siddharta" de Hesse hasta "La Iglesia y el Orden Temporal" de Octavio Derisi. Pero no sólo había controles de lectura; Figari también hacía un control de amigos. Zar fue prohibido de ver a algunas de sus amistades.

Poco después, el mesianismo, poder de convencimiento y gran capacidad de levantar vocaciones produejeron un cisma entre los marianistas y Figari, por lo que este último fue separado del colegio.

FAMILIAS SEPARADAS

Luis Eduardo Cisneros es un joven ex alumno del Santa María, egresado en el año 1997, que perteneció a las filas del sodalicio. Él también tuvo la oportunidad de conocer a Figari. La percepción que se tiene en el Sodalicio de hoy, acerca de este personaje, no dista mucho de la que se tenía en los setenta: un individuo mitificado, casi con poderes mentales, capaz de saber lo que uno piensa con sólo mirarlo a los ojos. "Era como conocer al Dalai Lama", explica Cisneros.

Eduardo Alt es un empresario exitoso. Pero siente que su vida está incompleta. Su hijo Axel fue captado por el sodalicio a los dieciséis años. Se le acercaron en un balneario del sur, invitándolo a jugar fulbito. La familia no notó nada extraño hasta que el joven empezó a cuestionar seriamente el accionar de la familia, así como su posición ante la religión. Los padres de Axel son agnósticos y se casaron a una edad muy joven, dos aspectos que el muchacho empezó a criticar constantemente.

Así como Axel, Luis Eduardo fue captado a los quince años, por medio de un primo suyo. Un día, su primo lo pasó a recoger en un carro, junto a otros dos muchachos adolescentes, que era conarklist.coducido por un individuo mayor con barba. Estaban yendo a jugar fulbito. Así empezó a frecuentarlos. Como todo adolescente, Luis Eduardo buscaba una identidad, afecto e independencia de sus padres. El grupo le ofrecía todo esto, además de un ambiente en el cual se cultivaba el intelecto y una visión menos superficial de la vida.

Lentamente su mundo empezó a centrarse en este grupo. "Se llega un punto en el cual ya uno no se siente parte de la familia porque se da cuenta de que tiene vínculos más profundos con el Sodalicio que con la familia", afirma.

Esta situación no es nueva, Victor Zar aseguró a agenciaperu.com que los problemas en el núcleo familiar han sido siempre cosa común en el Sodalicio y que su padre, un católico practicante, se enfrentó abiertamente a Figari por pretender transgredir la jerarquía dentro del colegio.

Eduardo Alt, por su lado, observó en el caso de su hijo que la metodología del grupo es investigar cuál ha sido la vida pasada de la familia para encontrar posibles puntos flacos y utilizarlos como herramienta para manejar la adaptación de estos chicos a su grupo.

Luis Eduardo rememora lo que él percibió como la etapa final de la captación: "Te vas identificando cada vez más con esta gente y te vas identificando cada vez menos con el mundo (&#8230;). En los retiros, lo que yo me acuerdo que veía mucho era el discurso de que la vida como la has llevado hasta ese momento es una vida impía, impura, pecadora; y que solamente Cristo, que tiene sus representante en el Sodalicio, -porque ellos son en alguna medida representantes de la verdad- son tu única salvación." Entonces, se habla de dejar atrás el hombre viejo, e incluso se lleva a cabo un ritual en los retiros en el que se quema un muñeco de trapo que representa esa vida dejada atrarklist.coás.

RIGORES FÍSICOS EXTREMOS

Agenciaperu.com confirmó que los sodálites en etapa de formación se someten a ciertos rigores físicos en las casas comunitarias con las que cuentan en San Bartolo. Según José Enrique Escardó, director de la revista Gente y ex adherente al Sodalitium, que fue entrevistado por Cecilia Valenzuela en el programa Entre Líneas de Canal N, esto es porque buscan ser una especie de milicia.

Escardó citó una frase de San Ignacio de Loyola que ellos utilizan: ser mitad monjes y mitad soldados. Durante las madrugadas, por ejemplo, salen a nadar en el mar de este balneario donde generalmente pasan uno o dos años de preparación.

La confusión y sufrimiento son algo que, según Escardó, serían frecuentes para los jóvenes que atraviesan la etapa de formación en las casas comunitarias. El director de Gente ha descrito, en una serie de artículos de su revista, algunos maltratos sicológicos y físicos a los que se les sometía.

Durante el programa Entre Líneas, Escardó describió en detalle cómo se le obligó a dormir varias noches en una escalera de mármol y cómo le hicieron esconderse en el baño cuando su madre fue a visitarlo. También se le puso una cuchilla al cuello y se le ordenó que empujase, ante lo que confiesa que no pudo contener las lágrimas. Luego de esto se le llevó ante una imagen de la Virgen María y se le cuestionó porque no confiaba en sus superiores.

Cuando todo esto se volvió insoportable, Escardó decidió escapar. Preparó su maleta, dijo que iba a lavar los platos, y esperó a que todos durmiesen, para subirse a un taxi y regresar a Lima, llorando durante todo el trayecto.

CUESTIONABLES MÉTODOS

Luis Eduardo Cisneros se retiró del Sodalicio luego de darse cuenta de que no tenía una vocación y percibir lo que el describe como "un método psicológicamente poco ético de captación". En una oportunidad, poco después de retirarse, fue invitado por unos amigos de barrio a una fiesta. Era un momento en el que se hallaba muy confundido, por lo que la situación le pareció sumamente incómoda. Luis Eduardo recuerd que al día siguiente, abrió los ojos y vio lo que al principio pensó que era una alucinación paranoica, producto de la resaca: tenía enfrente a un sodálite. Un joven amigo suyo, vestido con camisa y pantalón de tela -casi un uniforme en el Sodalicio- lo estaba mirando al pie de su cama.

Todos aquellos que brindaron su testimonio para este artículo, consideran que en el Sodalicio hay gente con verdadera vocación por una vida sacerdotal. No obstante, agenciaperu.com conoce el caso de varias familias que, como los Alt, consideran que sus hijos les fueron arrebatados a una edad demasiado temprana como para tomar tan importante decisión. Muchas de ellas prefieren mantenerse en reserva por tratarse de católicos que no quieren entrar en mayor conflicto con la Iglesia.

Jorge Bruce: Un psicólogo que habla sin pelos en la lengua del Sodalicio, del sometimiento que ejerce, de su fanatismo y de su condición de SECTA.

Hay un sometimiento y una sujeción de chicos vulnerables"

¿Qué ocurre cuando un adolescente atraviesa la dura etapa del cambio de piel y en su camino a la madurez comienza a descubrir que su familia es imperfecta y que él mismo es frágil y vulnerable? ¿Qué tan fácil puede caer presa de movimientos que aprovechan esa precariedad psicológica para captarlos? Jorge Bruce analizó este tema en la siguiente entrevista con Cecilia Valenzuela durante el programa Entre Líneas, a propósito del reportaje sobre el Sodalicio.

Entrevista Cecilia Valenzuela / agenciaperu.com

¿Qué hace que un muchacho de catorce o quince años se integre a un movimiento que le exige pruebas de rigores muy fuertes y excesivos?

No soy un conocedor del Sodálite, pero como muchas personas he tenido la experiencia de haber sido tentado por movimientos muy similares a éste y ello ocurre, con cierta frecuencia y desde hace muchos años, en los colegios religiosos de clase media alta o alta. No sólo actúa el Sodálite, sino también el Opus Dei.

Los líderes de estos movimientos tienen toda una técnica para identificar a los muchachos que creen que pueden ser líderes y que son jóvenes que tienen características especiales o que tienen aspiraciones de trascendencia espiritual.

Otras veces ven en los candidatos una naturaleza que los hace diferentes, aunque lo que más buscan es el liderazgo. Ejercen una técnica de seducción que consiste en ponerles ideas idealizadas de una comunidad.

Yo creo que hay un elemento claramente narcisista. Es decir, si usted pertenece a este grupo va a ser parte de una élite muy selecta, que son los mejores y los líderes a todo nivel; y esto bien vale un cierto sacrificio. Pero eso no se anuncia desde un inicio. Al principio los invitan a conversar o a visitar casas donde les brindan un trato muy ameno y grato. Imagino que antes de ir a los periodos de reflexión en la casa de San Bartolo debe haber un previo periodo largo de persuasión.

¿Todos los adolescentes pueden ser captados o son jóvenes especialmente sensibles o chicos muy necesitados de afecto?

Todos los adolescentes están necesitados de afecto. Creo que los líderes de estos movimientos tienen una tendencia que los diferencia de las sectas y es que ellos buscan gente inteligente porque ellos, precisamente, son gente inteligente.
Me acuerdo perfectamente de Luis Fernando Figari, el fundador del movimiento Sodálite. Lo recuerdo del colegio y ya tenía fama de ser un hombre con una inteligencia muy particular y con una capacidad muy particular para someter. Habría sido un gran político, precisamente por esa capacidad para someter, porque eso es lo que hay atrás y hay que decirlo con todas sus letras. Hay un sometimiento y una sujeción de chicos vulnerables que no están en condiciones de oponerse a esto, incluso hay padres que probablemente y con mucha honestidad así lo creen. También hay algunos otros padres que piensan que sus hijos van a ser sacerdotes, pero esos son casos diferentes.

¿Por qué tiene tanto éxito el fundamentalismo o los extremos entre los jóvenes?

Creo que los jóvenes, en general, tienen un sentimiento precario en términos psicológicos. A mí me da la impresión de que hablamos de la realización de una fantasía. Esto es suplantar una familia, que los adolescentes empiezan a descubrir como imperfecta, es decir que descubren que sus padres no son como ellos piensan ni que su madre es una princesa. Es suficiente que los adolescentes comienzan a ver a sus familias como reales y con carencias; para que esto ocurra no es necesario que la familia sea profundamente disfuncional.

Es entonces cuando aparecen estas personas que les prometen la realización de su fantasía a través de una comunidad ideal, donde sí van a tener esas figuras absolutamente perfectas e ideales. Poco a poco los convencen al grado que hay costo/beneficio, donde incluso el rigor que viene con los castigos vale la pena porque se ha creado un lazo fanático. Por otra parte no se diferencia mucho de la adicción a las drogas. Hay una serie de aspectos que veo en común con un vinculo totalitario e idealista.

¿Cómo debe hacer un padre, cómo debe reaccionar, qué debe hacer si se da cuenta que su hijo está empezando a ser captado por un grupo de estos?

Si la actitud del padre es de tajante oposición va a reforzar lo que el chico está empezando a sentir y las ideas que le están transmitiendo. De modo que ahí se requiere una intuición muy particular de los padres, o de las personas que son responsables de estos chicos, para hacerles ver lo qué esta ocurriendo sin por ello asumir actitudes de oposición tajante porque es peor. Y en verdad que es muy complicado. Sé que en los Estados Unidos hay desprogramadores profesionales, es decir, personas cuya actividad consiste en ayudar a los muchachos que han sido capturados por algún tipo de sectas.

Estas sectas parecen una forma de contracultura porque en un mundo de corrupción, como ellos lo pueden calificar, hay un tema del cual se habla poco y es la represión sexual. Yo tengo serias sospechas que detrás de toda esa fachada de puritanismo y represión hay otras cosas. No me cabe la menor duda y pongo mis manos al fuego de que ahí deben haber, por algún lado -claro que es mi hipótesis- prácticas de sujeción homosexual. Estoy prácticamente seguro. Me estoy arriesgando con lo que digo, porque no me consta, pero no me sorprendería para nada que así sea porque creo que va con el paquete.

EL SODALITIUM EN CRISIS
Una opinión:

hmujica@bigfoot.com
14-2-2002

EL SODALITIUM EN CRISIS

Hay sectas cuyo accionar provoca un profundo daño en la
sociedad, lo cual aún no ha sido materia del estudio
imprescindible de quienes se jactan de "analistas"
y "exégetas" de la realidad social. Por el flagrante
desconocimiento del problema sectario en el Perú tenemos la obligación de promover el abordaje de esta
problemática entre los periodistas, sociólogos,
antropólogos, médicos, psiquiatras, psicólogos,
abogados y demás profesionales involucrados y
comprometidos con el desarrollo democrático del país y
dispuestos a condenar cualquier acto que viole los
derechos humanos de toda persona y, en especial, su
derecho a la libertad de conciencia.

Este trabajo, producto de múltiples horas de trabajo en
Lima, Arequipa y otras partes del país y Latinoamérica
pretende cumplir un papel pedagógico al denunciar al
Sodalitium Christianae Vitae, grupo fascista por
convicción y temperamento, y su cancerosa acción al
interior de la sociedad peruana. Puédese discrepar de
él, de pronto suscita opiniones violentamente
contrarias, pero lo que sí va a ser imposible es
ignorarlo.

Pocos meses atrás en "El totalitarismo católico en el
Perú", tesis que en su edición príncipe incluyó
menciones a las baladronadas que acostumbra impulsar el
Sodalitium, denunciamos cómo, a partir del Concordato,
vínculo internacional no sancionado por ningún
Congreso, la Iglesia Católica vive a expensas del no
pago de tributos y además de los miles de dólares que
sus principales funcionarios se embolsican cada mes,
sin trabajar, sin merecerlo y en una constante
expoliación del pueblo peruano, que no tiene cuando
terminar porque se hace en nombre de una "fe"
tradicional y que en realidad ha constituido la
continuación de un robo que ya supera los 500 años de
permanencia insolente en el país. Este mismo Concordato
es el que, amparando a la Iglesia Católica, favorece
legalmente el expansionismo sodálite y es el que
utiliza esta secta para proteger sus inversiones.

Lea pues, amigo lector, estas procelosas páginas con
ojos críticos, compulse fuentes, acuda a testimonios,
revise materiales, proponga una refutación científica,
orgánica. A una idea se la combate con otra. Al
sectarismo difundido por el Sodalitium le denunciamos
en la comisión de múltiples actividades que son
fácilmente comprobables en diarios y publicaciones. A
las sectas hay que enfrentarlas con decisión y valentía
indómitas. El fanático sabe que cuando tiene a
adversarios de ese jaez sólo tiene una opción: luchar o
morir. Y puedo anunciar, sin jactancia, pero premunido
de la verdad verdadera, que habemos muchos dispuestos a
erradicar la presencia de estos disociadores y su
prédica retrógrada, exaltadora de principios
antidemocráticos y profundamente racistas.

La importancia de la secta destructiva Sodalitium
Christianae Vitae en la vida nacional no puede
soslayarse más. Sus desproporcionadas expectativas de
crecimiento afectan directamente nuestros derechos
constitucionales y humanos y amenazan la integridad de
nuestras familias. Hoy, primer aniversario de la muerte
de Germán Doig Klinge, Ex-Vicario General del
Sodalitium, sale a luz este escrito. En él hacemos una
revisión de los acontecimientos acaecidos durante los
últimos dos años y avizoramos con optimismo y con
convicción detener la agresividad y radicalidad de este
grupo fanático que tanto dolor social ha venido
causando en el Perú y en varios otros países durante
las últimas tres décadas.

EVOLUCIÓN SECTARIA

En un análisis de la evolución histórica de las sectas
se ve que todas siguen un proceso de crecimiento
relativamente semejante que se puede sistematizar en
tres fases: nacimiento, consolidación y transformación.

En la primera etapa el grupo surge a instancias de un
conjunto de circunstancias culturales, sociales y
religiosas que generan una cantidad de ansiedades y
expectativas insatisfechas en un sector de la
población. La pequeña comunidad se agrupa en torno a la
figura de un líder que elabora no tanto la doctrina
cuanto directivas concretas en orden a obrar e
insertarse en el conjunto de la sociedad. En este
período la secta está básicamente devorada por su ansia
de expansión y utiliza abierta e indiscriminadamente
las técnicas de control mental.

En la segunda etapa el grupo, luego que probablemente
ha entrado en colisión no sólo con otras confesiones
religiosas sino también con distintos ámbitos o
instituciones del orden social en que se desarrolla,
comienza a buscar caminos que le permitan orientar las
irregularidades o excentricidades que el apasionamiento
de la primera fase hubiera podido generar, y que puedan
haber sido causa de que hayan perdido aceptación
social; hay una preocupación clara por no generar
conflictos y buscar la estabilidad interna del
grupo. Esta etapa se da generalmente después de la
desaparición del líder o fundador, verificándose
simultáneamente una flexibilización de los aspectos más
detonantes o extravagantes de su doctrina y una
búsqueda de mayor coherencia conceptual.

La tercera fase, la de transformación, es una especie
de lavado de cara de la secta, de su imagen pública. Se
busca cuidadosamente que la opinión ciudadana olvide, y
los nuevos adherentes ignoren, que se trata
verdaderamente de una secta y que se acepte que es una
iglesia honorable, en paridad con las iglesias
históricas. Es muy posible que los adherentes no sepan
completamente el origen e historia primera del grupo,
la que se intenta disolver en alguna profundidad
histórica. En lo que se refiere a la metodología que
emplean, su fanatismo e intransigencia son morigerados,
y la exposición de su mensaje se hace más suave,
educada y socialmente aceptable.

EN PECADO CONCEBIDOS

Teniendo este esquema como referencia podríamos decir
que el Sodalitium Christianae Vitae se encuentra
actualmente en una etapa de crisis entre la primera y
la segunda fase de su proceso de crecimiento. Podría
entenderse que el proceso de la consolidación está en
curso pero la tercera fase, la transformación,
requerida para que esta entidad sea socialmente
aceptada tendrá que esperar aún un tiempo
históricamente largo, si es que sobrevive a su
fanatismo.

Aunque esta organización radical, que podría
calificarse como el Opus Dei peruano o criollo, es
parte integrante de la iglesia católica y goza de todas
las ventajas políticas, legales y económicas que ello
conlleva, es evidente que ese crecimiento desenfrenado
de las últimas tres décadas ha generado demasiadas
fricciones con el entorno social.

Algo impresionante del accionar del Sodalitium es la
eficaz metodología de control mental aplicada sobre sus
adeptos, técnica más conocida como "lavado de cerebro",
la que ejercen consciente e impunemente con la
bendición y complacencia de la mayoría de autoridades
eclesiales, a sabiendas que cometen un flagrante delito
contra la libertad de conciencia de los jóvenes
peruanos llamando a eso muy eufemísticamente "levantar
vocaciones religiosas".

El Sodalitium comparte un tenebroso origen fascista con
otra secta de ultraderecha: Tradición, Familia y
Propiedad (TFP). La sucursal peruana de la TFP, de
origen brasileño, fue fundada por Francisco Tudela y
Luis Fernando Figari. Los miembros de la TFP se
confiesan católicos pero lo cierto es que la iglesia
católica los ha condenado más de una vez. En Venezuela
la cancillería y el ministerio de Justicia ordenaron su
disolución y prohibieron a sus líderes abandonar el
país porque se comprobaron numerosas denuncias
por "atentar contra la vida familiar y lavarles el
cerebro a sus miembros"; el presbítero Amador Merino
Gómez señaló que TFP "incurre en desviaciones y
manipulaciones de la doctrina de la iglesia y el
culto". En otros países, además, mantiene contacto con
partidos y facciones de extrema derecha neonazi
europeas, entre ellas, la peligrosa "Fundación Familia
Española". Eso es decir, por lo menos, que TFP es una
secta de cuño fascista.

Alrededor de 1973, aparece en la Pontificia Universidad
Católica y en la Universidad Peruana Cayetano Heredia
el grupo de derecha radical "Dios y Patria". En el 74,
varias facciones de este movimiento se independizan y
toman otros nombres: la facción política se
denominó "Confederación de Juventudes", y la de índole
religiosa "Sodalitium Christianae Vitae".

Luis Fernando
Figari pertenecía a esta última. En esos inicios las
publicaciones de Figari compartían formato y logotipos
con las de TFP lo que evidencia sus vínculos
totalitarios y fascistas y sus objetivos comunes.
Actualmente el Sodalitium tiene un enclave en Colombia,
en una zona de actividad guerrillera, en donde TFP
anteriormente tuvo una infame participación financiando
a mercenarios para luchar contra las FARC, las mismas
que hace un año secuestraran a un sacerdote sodálite y
lo dejaron sospechosamente libre a los dos días sin que
se hablase absolutamente nada de algún pago de rescate.

En el camino recorrido desde su nacimiento el
avasallante Sodalitium ha dejado mutiladas muchas
dignas familias, muchos hijos con personalidades
alteradas, muchos destinos y estudios profesionales
truncados, muchas mentes secuestradas, muchas
propiedades perdidas, muchas economías destruidas,
mucha rabia no expresada, mucho odio contenido y mucho,
demasiado dolor. Aunque debemos ser amplios y
considerar muchas otras causales para que alguien se
integre a una secta, no en vano, en este caso
específico, la mayoría de sus líderes provienen de
familias disfuncionales con padres divorciados o
muertos, hogares destruidos o fracturados. Parece que
los líderes del Sodalitium quisieran tomarse su
revancha con la sociedad.

INDIFERENCIA SOCIAL

Sería natural ante estas injusticias y atropellos
esperar una fuerte, contundente y vigorosa réplica
social. Pero el panorama es diferente. Los abogados,
por ejemplo, con honrosas excepciones, no han querido
intervenir aduciendo que las víctimas son jóvenes
mayores de edad, usando el pretexto de la ausencia de
legislación pertinente o alegando que así como hay
drogas legales (tabaco y alcohol) en nuestro medio
también hay sectas legales (las protegidas por la
religión oficial); los médicos han soslayado hasta hace
poco el trasfondo psicológico y psiquiátrico de la
manipulación mental en el ámbito religioso y/o sectario
y sus graves implicancias en la salud pública; los
organismos defensores de los derechos humanos y sus
psicoterapeutas prefieren tratar el tema de violencia
política y dejar de lado el problema de la violencia
mental en el sectarismo; otras iglesias no católicas
evitan la confrontación señalando que el problema es
espiritual y que, en algún momento, la lucha se dará
igualmente en ese plano espiritual; los periodistas de
investigación también tienen sus preferencias ya
definidas, quisieran que se les entregue el material ya
digerido y pretenden, vía testimonio, exponer a las
familias afectadas denunciantes como carne de cañón.

En medio de esta indiferencia social siempre se han
levantado solitarias y valientes voces de protesta que
no han sido escuchadas y sólo han logrado la proverbial
respuesta a la mayoría de denuncias que llegan hasta
las autoridades de la poderosa e impune iglesia
católica: el silencio absoluto.

LA MUERTE DEL DELFÍN: UN CATACLISMO

Ante este sombrío panorama, un hecho totalmente
fortuito impactó brutalmente en la estructura de la
fortaleza sodálite. Ese hecho no fue un evento
programado, estudiado, ni planificado en respuesta a
las agresiones sociales de este grupo destructivo. El
13 de febrero de 2001 el súbito fallecimiento de Germán
Doig Klinge tuvo el efecto de una catástrofe difícil de
comprender y de asimilar para unas mentes que están
programadas -los comportamientos de las sectas son
eventos totalmente predecibles-.

Doig tenía la misión de suceder a Luis Fernando Figari.
Era su mano derecha, era el delfín, era el príncipe de
la secta, era el Vicario General del Sodalitium. El era
quien ofrecía el pecho, sacaba la cara y le prestaba la
careta académica e intelectual a la secta mientras el
fundador Luis Fernando Figari escribía solitario y en
las sombras sus enrevesados opúsculos y retorcidos
discursos (que siempre atacan a la razón y ensalzan la
irracionalidad) y se ocultaba indiferente en su
fortaleza o búnker de Granja Azul para no escuchar los
reclamos sociales.

Con toda seguridad muchas familias peruanas no
recibieron con tristeza la noticia de la muerte de
Doig. Fue casi como sentir la mano de Dios ante tanta
injusticia y tanta impotencia. Más que un "tránsito" al
más allá esto pudo llamarse un "despeñadero". De nada
valieron las pomposas misas fúnebres cada tres horas
durante el velatorio. Ese ceremonial solamente hacía
recordar a los miembros de la secta de los israelitas
de Ezequiel Ataucusi cuando esperaban absurdamente la
resurrección de su líder que yacía muerto en una urna
de cristal.

Para el grupo sectario la muerte de Doig fue un evento
cataclísmico. Esta muerte parece haber afectado
internamente la estructura sodálite casi tanto como el
impacto de los aviones suicidas en las torres del World
Trade Center de New York City. Los impactos no fueron
ni en los cimientos ni en la cúspide de los edificios
pero los efectos deletéreos fueron matemáticamente
efectivos y demoledores. Lo mismo sucedió en la
estructura del Sodalitium. No desapareció el verdadero
y venerado líder -Figari- (que hubiese sido
santificado) ni tampoco la masa de obnubilados
seguidores. Sin embargo, la estampida consecuente a
este evento específico era de esperar. Los efectos de
una muerte como la de Doig no pudieron haberse
calculado, planificado ni dirigido mejor si hubiese
intervenido una inteligencia externa.

LA RESPUESTA ORGANIZADA

Sin embargo, muy aparte de este "providencial" hecho
fortuito que nadie pudo sospechar ni pronosticar, de
acuerdo a lo previsto por la evolución histórica de las
sectas, en estos últimos meses por fin se estaba dando
a conocer públicamente la expresión organizada de la
sociedad afectada. El Sodalitium había sido criticado
directamente por diversas vías, prensa escrita,
volantes anónimos, comunicación persona-persona entre
padres de familia afectados y permanentes
comunicaciones electrónicas por internet.

Creció la conciencia social en círculos religiosos,
asociaciones de padres de familia, centros educativos,
centros universitarios, colegios profesionales,
sociólogos, periodistas, investigadores sociales,
historiadores, filósofos, antropólogos, psicólogos,
médicos, psiquiatras y también instituciones vinculadas
a la observación de los derechos humanos, libertad de
conciencia y lucha antisectaria.

La indignación contra el Sodalitium estaba llegando a
lo que se denomina en física el estado de "masa
crítica" justo antes de provocar una inevitable
reacción en cadena. Aunque la reacción aún era
indefinida también era esperanzadora. Se requirió el
apoyo de organizaciones de consulta y asesores
profesionales no peruanos. La cruzada era y es
internacional, como lo es el Sodalitium. La magnitud de
la amenaza ameritaba una gran respuesta. Posiciones
radicales exigen respuestas radicales.

El primer campanazo contra el Sodalitium fue dado por
José Enrique Escardó Steck, director de la revista
Gente y ex miembro de la secta en noviembre del 2000.
Su desgarrador relato, en varios capítulos, de las
torturas a que fue sometido en San Bartolo fue acallado
amenazadoramente por la intolerancia y el poder del
Sodalitium. Lamentablemente, el juvenil lenguaje
autosuficiente, irreverente e inadecuado que usó en sus
artículos de "El quinto pie del gato" fue el principal
disuasivo que hundió la denuncia en un aparente
descrédito, solamente comprendido por las familias
afectadas. Sin embargo, un año después en noviembre del
2001, sus argumentos fueron plenamente recogidos por
Cecilia Valenzuela y Diego Fernández Stoll de
Entrelíneas de Canal N y ampliados por valientes
contribuciones de otros ex miembros, padres de familia,
el psicólogo Jorge Bruce y de muchas otras personas y
familias que cautamente permanecieron en el anonimato
para proteger a sus hijos cautivos en la secta. La
denuncia fue publicada generosamente en internet en la
página web de www.agenciaperu.com de donde logró
difundirse con profusión a nivel nacional e
internacional. Una de las principales cajas de
resonancia de esta noticia fue la página web
http://www.sectas.org.ar/sodalicio.htm "Sectas del
Nuevo Milenio", del conocido crítico argentino Alfredo
Silleta, que transcribió literalmente las entrevistas
en la red.

Por otro lado, independientemente, salió a luz en enero
de 2002 "El totalitarismo católico en el Perú", tesis
del autor de estas líneas, sobre la actitud
sociopolítica de la cúpula católica peruana, el Opus
Dei y el Sodalitium, que incluyó una serie de denuncias
con argumentos probatorios sobre los atropellos
cometidos por este último grupo en asociación con el
Banco Santander Central Hispano contra Fernando Gerdt
Tudela para apoderarse de su inmueble de 1700 m2
mediante un pagaré falsificado. Gerdt también alzó su
voz de denuncia en Canal 4 ATV de Arequipa y en el
programa de Cecilia Valenzuela sin poder ser refutado
ni acallado. Lo felizmente trascendental de este
trabajo de análisis fue el reconocimiento que recibió
de Pepe Rodríguez de Barcelona, España, psicólogo,
investigador, sociólogo, erudito autor de varios
importantes libros y asesor para varios gobiernos
europeos sobre asuntos sectarios, quien ofreció su
auspicio para publicar este escrito en su prestigiosa
página web http://www.pepe-rodriguez.com
en la sección cuyo acceso directo es el
siguiente: http://www.pepe-driguez.com/
Cristianismo/Totalitarismo_catolico_pe_Muj
ica.htm y desde donde hoy alcanza ya difusión
planetaria.

El Sodalitium, como el soberbio e insolente instituto
secular que es, también ha comenzado a chocar con el
mismo clero. Un claro ejemplo es lo sucedido en enero
del 2002 en el Centro de Educación Especial para Niños
Ciegos Nuestra Sra. del Pilar de Arequipa. Desde meses
atrás los sodálites habían empezado gestiones no muy
sanas destinadas a hacerse del local que las madres
franciscanas abandonarían en pocos meses. A pesar que
éste pertenece al Estado iniciaron gestiones para su
transferencia al Sodalitium y para ello se valieron de
una copia de la minuta de la propiedad a cargo de las
franciscanas y que autenticaron notarialmente al estilo
en que hacen las cosas estos delincuentes: ¡entre
gallos y medianoche! De manera que hasta poseían los
planos de la habilitación urbana solicitados y
obtenidos el 31-10- 2001 y con el registro de trámite
documentario # 33607 de la Municipalidad Provincial de
Arequipa y cuya solicitud fuera pedida por Haylin Tello
Pinto, con DNI # 40412386 ante dicha entidad oficial.

Con el oficio No. 010-2002-MPA-C.2, dirigido por el
Director de Asentamientos Humanos de la Municipalidad
Provincial de Arequipa, señor Marcos Ortiz Carrera, se
comunica en relación al expediente 33607 que de acuerdo
al informe No. 714-2002-MPA-C.2-CU, de la Oficina de
Control Urbano que el trámite debe ser presentado ante
la Municipalidad Distrital de Yanahuara". Ciertamente,
las madres franciscanas quedaron ingratamente
sorprendidas frente a semejante oficio que no estaba
siquiera gestionado por ellas. Lo cierto es que hay
funcionarios corruptos enmadejados en la urdimbre que
tejen los sodálites para enajenar propiedades y hacerse
de ellas.

Esperanza Medina, valiente mujer y gran educadora,
Directora Regional de Educación de Arequipa, DREA, tuvo
un enfrentamiento durísimo a viva voz y con la
esténtorea gana de decir su verdad con el sacerdote
católico y sodalicio -y por tanto fascista- Javier Len,
en torno al destino de la infraestructura del Centro de
Educación Especial Nuestra Sra. del Pilar.

El
prepotente Len ya había, con sus cómplices sodálites,
hasta puesto una oficina en este inmenso local para
apoderarse de él, hecho que parece, según todos los
indicios, haberse frustrado por la intercesión directa y
valerosa de la Medina. De cualquier manera, en esta
oportunidad, los fascistas sodálites se quedaron con
los crespos hechos porque ninguna de sus gestiones,
todas subrepticias e ilegales, tuvieron éxito, porque
la Medina se enfrentó abiertamente al designio mafioso
que estos sujetos exhiben en Arequipa del modo más
descarado. Me tocó advertir sobre la maniobra cuya
historia completa es de acceso público en internet en
¡Arequipa: sodalicios fascistas con los crespos hechos!
http://groups.yahoo.com/group/chimu/message/30052 con
el número 30052 de Yahoo Groups Chimú: lista cultural
de peruanos alrededor del mundo.

EL SALVAJE SE MIRA EN EL ESPEJO

Otro detalle que merece ser destacado es cómo el
Sodalitium, que se autodenominaba un grupo que
reclamaba y ejercía la radicalidad, que mediante Emilio
Garreaud publicaba en la prensa con todo desparpajo que
ellos son los llamados a ser signo de contradicción,
que admitía abierta y orgullosamente que se les
etiquetaba de fanáticos, que el Señor no ha venido a
traer la paz sino la división, que ha venido a prender
fuego en el mundo y que ojalá estuviera ardiendo, que
si bien ello es doloroso también es necesario, que
habrá violencia y no paz, que el joven debe dar muerte
al hombre viejo, que la pareja -o la pareja y los hijos-
deben "desplegarse" (desintegrarse - disgregarse -
separarse) apostólicamente, que solamente se entrará en
el reino de los cielos esforzándose con violencia...
hoy se hunde en el silencio.

Ahora, ante la locura del ataque terrorista a Estados
Unidos por parte de unos fanáticos religiosos, el
Sodalitium inmediatamente ha acallado sus discursos
fanatizados, habla de perdón y de paz, marca distancias
con sus congéneres fundamentalistas islámicos temiendo
ser estigmatizados con los mismos epítetos, y se cuida
muy bien de ser señalado precisamente en estos momentos
como un grupo religioso de intolerantes, destructivos y
antisociales.

UN POCO TARDE.

Emilio Garreaud, paradójica e inexplicablemente
Director del Instituto para el Matrimonio y la Familia
(???) de la Universidad San Pablo, dice que el
Sodalitium quiere convertir a este mundo de salvaje en
humano y de humano en divino. Pero con su accionar lo
que ha logrado hasta ahora... ¡es exactamente lo
contrario!. Si la secta se mirase en el espejo vería a
sus huestes como los talibanes peruanos: salvajes que
van "a Dios rogando y con el mazo dando".

LA JUVENTUD CONSCIENTE

Un elemento adicional gratificante ha sido el observar
la respuesta de parte del alumnado del Instituto del
Sur y de la Universidad San Pablo, bastiones del
Sodalitium, quienes mediante un volante formulan una
denuncia acerca de la corrupción de este grupo en el
ámbito del Poder Judicial y en el aspecto económico
financiero de la secta. Para ello han utilizado
iconografía que alude al control mental que ejercen en
los jóvenes y su agresión contra el núcleo familiar y
presentan la fotografía del administrador de las
cuentas de la organización en Arequipa, Javier Len
Álvarez, llamándolo "mercader".

El volante-denuncia tiene un mensaje de
alerta: "Alumno: defiende tus derechos. Tú puedes ser
la próxima víctima". Al mencionar la consecución
irregular de bienes inmuebles alude también
indirectamente las palabras de Emilio Garreaud: "El
donar nuestros bienes y nuestro tiempo (nuestra vida)
por los más pobres (no a los más pobres) nos dará
alegría". Claro... ¡qué mayor alegría para el
Sodalitium!

Y aunque inocentemente los alumnos piden la
intervención del Arzobispado la denuncia constituye una
seria y contundente prueba de la rebeldía en la clase
estudiantil ante el dogmatismo fanático y de su alarma
ante los abusos y la corrupción solapados por parte de
este grupo totalitario que conoce perfectamente las
ventajas que le ofrece el inefable Concordato al
declararse parte integrante de la iglesia católica y
organizarse y protegerse dentro de ella. No es
casualidad que Figari, Doig y Garreaud, cabezas
visibles del Sodalitium, también sean abogados de
profesión y conociesen, por tanto, los oscuros
laberintos leguleyos.

NORMAS LAXAS

Puede decirse con certeza que el Sodalitium tiene
dentro de sí el germen de su autodestrucción. Su
clandestina metodología de captación de adeptos es a
todas luces ilícita y provoca en ellos reacciones
violentas que conducen a que las víctimas desvaloricen
a su propia familia en beneficio de la secta. Esto
genera un gran rechazo social que la organización está,
por ahora, preparada para resistir. Pero su crecimiento
explosivo tiene necesariamente un límite natural. Esta
forma de progresión es esencialmente antisocial e
intolerable. Por cada adepto que el grupo capta también
se gana de tres a cinco enemigos empezando por los
miembros de la familia afectada. Si su crecimiento en
adeptos es aritmético el de sus opositores es
exponencial. Y si sus líderes no lo entienden así y no
se moderan, al Sodalitium le queda poco tiempo de
supervivencia.

Y por instinto de supervivencia la moderación se está
dando. La laxitud y flexibilidad de las normas
disciplinarias, el simulado mayor respeto a la
inviolabilidad de la correspondencia de los adeptos
(simulado porque los correos electrónicos de los
adeptos van a un "inbox" corporativo antes de su
emisión), la autorización para que algunos de sus
adeptos incondicionales usen celular, la aparente
disminución de los maltratos físicos a los confinados
en San Bartolo, el permitir que algunos de sus miembros
estudien carreras profesionales manteniéndose dentro de
la organización, el aceptar con artificial alegría la
visita de familiares de los adeptos en las casas de
formación, el permitir al adepto realizar algunas
visitas familiares sin una compañía vigilante son
evidencias de que el Sodalitium quiere lograr
aceptación social y estabilidad interna. Como dijo un
adepto: "Aprendemos de nuestros errores".

LOS DISIDENTES

Por otro lado, la salida el último año de conspicuos y
representativos miembros del Sodalitium luego de varios
años de permanencia dentro de la secta es otro síntoma
inequívoco de su pérdida de influencia y de la
disconformidad y desencanto de los miembros dentro de
la organización. Es muy probable que la pérdida del
intelectualoide Doig le haya restado carisma al grupo
disminuyéndole el potencial creador de literatura
pseudocientífica y anulando gran parte del atractivo
para las generaciones captadas y las otras por captar.
Fueron patéticos los casos de una promoción del Colegio
Max Uhle en la que ocho de sus miembros se consagraron
sodálites y el de otra promoción del Colegio Santa
María en la que seis alumnos corrieron igual suerte.
¿Simple coincidencia? ¿Vocaciones de santidad? ¡No
seamos ingenuos. Ya conocemos las técnicas de control
mental!

Evidentemente, ante la falta de conciencia social y de
información médica del problema sectario, muchos de
estos ex miembros viven lo que en la secta sodálite
llaman "vocación para el matrimonio" procreando más
adeptos sin control de natalidad y continuando con el
elogio a sus ex-captores en un estado de secta-
dependencia que, al igual como sucede con el Síndrome
de Estocolmo, solamente podrán superar con una
rehabilitación psicológica cuya gran necesidad ignoran.
Algunos nombres son Pedro Salinas Chacaltana, José
Enrique Escardó Steck, Armando Llaza, Luis Fernando
Odiaga Arispe, Verónica Bustamante Rey de Castro, los
hermanos Antonio y Nicolás Ramírez Mejía, y más
recientemente Andrés Orams Bustamante, Gustavo Cesti,
Luis Graña, Juan Andrés Maura Pessagno y José Sam,
entre muchos otros.

LA FIGURA Y EL DESTINO DEL "FUNDADOR"

Finalmente, hay que prestar mucha atención a la figura
del fundador.

Se puede, sin problemas, hacer un paralelo entre Luis
Fernando Figari y Vladimiro Montesinos: Son dos
personajes coincidentes. Existen sorprendentes
similitudes en sus personalidades megalómanas, su
influencia marcadamente inhibitoria, su narcisismo
maligno, su carácter de tipo autoritario, sus
tendencias sadomasoquistas, su personalidad paranoide,
su carencia de todo sentido moral y de conciencia, su
creencia de ser dueños de la verdad absoluta, su
pretensión de ejercer un poder superior, su figura
perversa, fanática, intolerante y frustrada, su
verborrea y aparente erudición en los temas que abordan.

Llama poderosamente la atención cómo un cuestionado y
oscuro personaje que no es sacerdote -un simple laico-
puede congregar y presidir en eventos religiosos
sodálites a gran parte de la jerarquía del clero
peruano, latinoamericano y a veces romano, constituirse
en el anfitrión y en el orador central, ser reconocido
y venerado por las autoridades eclesiásticas católicas
y merecer un trato cordial, deferente y casi familiar
de parte del actual cardenal del Perú Juan Luis
Cipriani.

Lo mismo sucedió con Vladimiro Montesinos -un simple ex
capitán y despreciable traidor a la patria- y la cúpula
militar a la cual él dominaba y utilizaba para sus
fines protervos; Montesinos recibió magnos honores por
parte de las Fuerzas Armadas del Perú, las cuales
manejó a su antojo y las aprovechó para apropiarse de
los recursos económicos del país en su beneficio. Por
otro lado recibió un trato tolerante y extremadamente
preferencial del ex presidente Fujimori.

¿Será que Figari conoce demasiado bien de la corrupción
de la iglesia católica y utiliza esos elementos y esa
información para ventaja particular de su organización?

¿Será Figari otro "humilde" y oculto super-asesor de la
alta jerarquía clerical? ¿Terminarán también por
cansarse de tanto abuso los adeptos o los religiosos de
base que en un inicio aparentan actuar como sus
incondicionales? ¿Así como ambos personajes han tenido
como objetivos el hacerse de poder y de dinero, tendrán
Figari y Montesinos un final común? ¿Acabarán ambos
sujetos en una celda de alta seguridad?

La salud del fundador no es de las óptimas y debe
preverse su desaparición a no muy largo plazo, pero
sentarnos tranquilos a esperar otro hecho fortuito e
ignorar los recursos de Figari sería un grave error.
Confiar pasivamente en el desarrollo de la historia
natural de la secta también. Sin embargo, a pesar de la
frustrante indiferencia social, ante la andanada de
evidencias que se dan, tenemos la convicción de que la
razón y la justicia se impondrán sobre el fanatismo.

Ya lo dijo César Hildebrandt, en un genial, premonitor
y crudo editorial:

"Detrás de toda dictadura hay, en el fondo, una
apropiación ilícita" (-y el totalitarismo sodálite se
apropia de las mentes de nuestros hijos-). En efecto,
cada sátrapa que en el mundo ha sido -de izquierda o de
derecha- ha creído siempre que el mundo donde nació le
pertenece y que sus prójimos nacieron para súbditos y
su propia voz sólo para dar órdenes. ¿De dónde vienen
esa visión demente y esa voracidad? ¿Cómo se puede ser
tan ridículo? ¿De qué fibra están hechos esos egos
elefantiásicos? Primero se promete el paraíso. Después
se apela al infierno para construir el paraíso. Y como
se apela al infierno, los enemigos, que nunca fueron
pocos, aumentan. Y como aumentan, crece el infierno. Y
al crecer el infierno la hostilidad amenaza al tirano
cada vez más. Por lo que ya no es posible salir en paz
del poder que se capturó como a una presa.".

"Al final -como le pasó a Franco, como le sucedió a
Pinochet- el sátrapa creerá que su obra es inamovible y
su contrato social insuperable. ¡Pobres diablos! Lo
primero que les pasa cuando mueren es que hay un
suspiro de alivio. Luego viene el olvido sañudo y el
justiprecio. Y ellos que se creían mega valores,
terminan costando lo que fueron, abortos de la
voluntad, casos psiquiátricos, un surtido de vicios.
Todos terminan, metafóricamente, en aquel palacio
patriarcal donde las vacas se pasean entre cortinas
desgarradas. Todos tienen un Macondo en el alma y una
bananera en el designio. En resumen, no hay nada peor
que alguien que se tome demasiado en serio. De allí al
crimen solo media una utopía, un sueño de felicidad
para los otros, un carisma."





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SODALITIUM
¿Secta católica en Argentina?
Alfredo Silletta

El Sodalitium Christianae Vitae y la compra de colegios en Buenos Aires
http://www.sectas.org.ar/el_sodalitium.htm

¿SECTA CATÓLICA EN ARGENTINA?
Por Alfredo Silletta

En las últimas horas los medios de comunicación argentinos reflejaron una protesta masiva de padres del colegio religioso Juan B. Verthier, en el barrio de Floresta, por la compra del mismo por parte de los sodalicios peruanos, una agrupación fundada en l971 por Luís Fernando Figari, un laico muy cuestionado por sus ideas de extrema derecha. El gobierno de la ciudad llamó a una reunión con autoridades y padres para las próximas horas al no estar informados del cambio de autoridades en el colegio.

A partir de la protesta de los padres se produjo un extraño silencio en los medios de comunicación y aparecieron voces de la jerarquía católica que defendieron firmemente al grupo que fue autorizado en l997 por el Vaticano. Las voces expresaban que en ‘la Iglesia católica no existen sectas’.

Las sectas provocan un profundo daño en los individuos, las familias y la sociedad en su conjunto. La Iglesia coincide con esta afirmación pero niega la posibilidad que alguno de los tantos movimientos de laicos o nuevas realidades eclesiales -como prefieren llamarlos- y que nacieron en los últimos 40 años puedan ser considerados sectas católicas. Dentro de estas nuevas realidades de laicos encontramos que la mayoría de grupos funcionan en forma integrada a la Iglesia y aportan su religiosidad a la pastoral en todo el mundo. Ahora bien, no todos estos movimientos que nacieron a partir de Concilio Vaticano II son positivos, muchos tienen características sectarias y manipuladoras hacia sus miembros, además de lideres carismáticos y megalómanos. Por ejemplo, Tradición, Familia y Propiedad, Camino Neocatecumenal, Instituto del Verbo Encarnado, Sodalitium Christianae Vitae, Los Legionarios de Cristo o la Comunidad Jerusalén del Padre Antelo son ejemplos claros de sectas católicas.

Recordaré una vez más las características de un grupo sectario para luego si adentrarnos en el Sodalitium Christianae Vitae.

Las sectas son autoritarias en su estructura de poder. El líder es considerado la autoridad suprema y no permite ningún sistema de apelación fuera su idea. Los líderes son personas que se autoeligen, mesiánicos que reclaman tener una misión especial en la tierra. Los miembros de la secta generalmente veneran al líder y creen que es innovador y exclusivo y que su nivel de verdad es superior al de la gente común y que ellos son elegidos, que los de afuera no comprenden su misión en este mundo.

La función de un grupo sectario es reclutar nuevos miembros y recaudar fondos. Por supuesto que las religiones establecidas y los movimientos altruistas también reclutan nuevos miembros y recaudan fondos pero su intención es mejorar la vida de sus miembros y trabajar para el bienestar del ser humano, mientras que en el culto solo se piensa en el líder y sus intenciones.

En definitiva, un culto es un grupo o movimiento que exhibe una gran o excesiva devoción o dedicación a una persona, idea u objeto, y que emplea técnicas manipulativas poco éticas de persuasión o control (por ejemplo aislamiento de antiguos amigos y la familia, debilitamiento, uso de métodos especiales para aumentar la sugestibilidad y la sumisión, poderosas presiones de grupo, gestión de la información, suspensión del parecer individual o crítico, promoción de la dependencia al grupo y del temor a dejarlo, etc.) con el fin de promover los objetivos de los líderes o del grupo en detrimento real o posible de los miembros, sus familias o la comunidad.

Y en este análisis es totalmente secundario que el grupo o movimiento señale que creen en la Iglesia Católica, Jesús, la Madre María, Buda, Krishna, Gurdjieff o los platos voladores, si utiliza técnicas de manipulación, será una secta.

SODALITIUM CHRISTIANAE VITAE (SCV)

El Concilio Vaticano II produjo cambios profundos en la mirada de la Iglesia especialmente en el continente americano, donde se afirmó una opción preferencial por los pobres que se plasmó en la Conferencia de Medellín (1968) y posteriormente en la Conferencia de Puebla (1979). Allí la Iglesia planteó que la fe cristiana no se reducía al ámbito privado sino que debía incidir en la realidad pública de las relaciones sociales. Fue tal el compromiso de la Iglesia con los pobres que el Departamento de Estado de los Estados Unidos publicó un documento redactado por Nelson Rockefeller en l969, titulado La Cruz y la Espada donde denunciaba a la Iglesia Católica y recomendaba el envío de sectas conservadoras al continente latinoamericano. El sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez fue uno de los teólogos que planteó más claramente la opción preferencial por los pobres.

En esos años convulsionados de la América Latina algunos laicos conservadores que no aceptaban los cambios del Concilio Vaticano II armaron grupos donde defendían posiciones conservadores y continuaban dando misa en latín y denunciaban como comunistas a los sacerdotes que elegían una opción preferencial por los pobres. El grupo más conservador y violento de aquellos años fue Tradición, Familia y Propiedad (TFP) fundado por el brasileño Plinio Correa de Oliveira que no aceptó nunca los nuevos cambios en la Iglesia y se vinculó a las dictaduras más feroces del continente.


El joven peruano Luís Fernando Figari, junto a Francisco Tudela, participó de la fundación de TFP en Perú y antes lo había hecho de los Escalones Juveniles Nacionalistas, grupos extremistas donde habitualmente se cantaba el himno Cara al Sol del fascista español Primo de Rivera.

El joven Figari que tenía vocación de líder decidió fundar su propio grupo el 8 de diciembre de 1971 cuando cursaba estudios universitarios en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima. Allí con un grupo de amigos bautizaron a la agrupación como Sodalitium Christianae Vitae (Sodalicio de Vida Cristiana en español). Como la mayoría del grupo había cursado estudios secundarios en el colegio religioso Santa Maria decidieron comenzar ahí la reclutación de jóvenes. Con el paso de los años el grupo finalmente es autorizado y reconocido por el cardenal Juan Landázuri Ricketts, arzobispo de Lima en l977. Posteriormente se conformó el Movimiento de Vida Cristiana que lo integraran laicos consagrados, sacerdotes y matrimonios entregados al apostolado. El paso consagratorio lo lograron en 1997 cuando el Vaticano los reconoce como Sociedad de Vida Apostólica Laical de Derecho Pontificio. Hoy están en casi todos los países de América Latina y en algunos de Europa y Asia y dicen contar con mas de 15.000 miembros. Figari, desde un principio se vinculó a colegios religiosos de alto nivel económico y social. Allí armó la base de su grupo y con sus métodos agresivos de captación creció día a día.

Luis Fernando Figari maneja con la máxima autoridad al grupo y sus seguidores consideran que tiene una ‘relación directa con Dios’ y que recibió las bases de lo que él llama ‘la pedagogía de Dios en la Tierra’ y que su función es darla a conocer al mundo.

Las técnicas de captación del grupo son sencillas. Primero se invita al adolescente a un retiro espiritual. Allí se le hará sentir la pertenencia al grupo, que sienta que es un elegido por el Señor y se lo comenzará a machacar con frases bíblicas muy utilizadas por grupos sectarios como los moonies (secta Moon) donde le explicarán que a partir de esa pertenencia serán calumniados por los de afuera –sus padres, amigos o la sociedad en general- que no comprenderán el camino de la santidad.

En el Sodalitium, explica Figari que si ‘nos critican’ no importa, el mundo nuestro es ‘el bueno’ y el resto de la sociedad y la familia es ‘el malo’ y agrega: “somos perseguidos por nuestra adhesión al Divino Plan y debemos sentirnos invitados a vivir la mortificación y la paciencia”.

Los jóvenes que integran el Sodalitium, a partir de la mayoría de edad, son presionados para irse a vivir en comunidad cerrada y así concretar el camino del Señor. Figari explica en sus libros:

“La concreción de la vocación fraternal en comunidades de vida en común, su creciente maduración bajo la guía de María y la dirección y estilo que apuntan, son realidades que nos llenan de regocijo, entre otras causas porque en ellas se descubren ecos de las comunidades primitivas, de la fraternidad de los cenobios, de las numerosas formas de vida asociativa que el espíritu santo ha suscitado a través de los siglos”.



Una vez más Figari en su libro Misión y Fraternidad cita a Mateo:

"Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros (Mt 5, 11-12)".

El grupo religioso de a poco va llevando al joven a la ruptura con el grupo familiar, los amigos, lo que ellos llaman el pasado. Cuando son mayores de edad los obligan a firmar una carta de compromiso perpetuo y abandonar los estudios, excepto que al grupo le interese que continúe sus estudios terciarios. Los menores de edad nunca se irán a vivir en comunidad por temor a que los padres le realicen una denuncia en la Justicia. El adolescente solo participa de los retiros espirituales y de las actividades externas del grupo. Aquí también es común la repetición de una frase bíblica –muy utilizada por Los Niños de Dios- que es un texto bíblico:

"No penséis que he venido a traer paz a la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. Sí, he venido a enfrentar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; y enemigos de cada cual serán los que conviven con él. El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí. El que no toma su cruz y me sigue detrás, no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará".

Un ex adepto recuerda como son los retiros espirituales del grupo:

“En los retiros, lo que yo me acuerdo que veía mucho era el discurso de que la vida como la has llevado hasta ese momento es una vía impía, impura, pecadora, y que solamente Cristo, que tiene sus representantes en el Sodalicio son tu única salvación. Entonces se habla de dejar atrás el hombre viejo, e incluso se lleva a cabo un ritual en los retiros en el se quema un muñeco de trapo que representa esa vida dejada atrás”.

El régimen dentro de la comunidad es durísimo. Figari siempre recuerda que el quiere en su agrupación miembros ‘mitad monjes y mitad soldados’. Entre las técnicas de manipulación es común que se les interrumpa en sueño con diversas excusas: leer un texto bíblico, salir a nadar durante la noche en aguas frías o obligarlos a dormir en escaleras. Un ex miembro recuerda:

“Nos despertaban y nos hacían nadar durante la noche con frío, neblina y oscuridad, todos estábamos horrorizados. Algunas veces nos ponían piedras en el traje de baño”.



Como en todo grupo sectario se leen los libros que decide el líder; se viola la correspondencia para que no exista intimidad y no se puede tener ideas propias o sentimientos diferentes al grupo. En ese caso uno está dominado por Satán.

Merece destacarse que no solo los padres de los adeptos critican en Perú al Sodalitium, también lo han hecho figuras importantes como el escritor peruano Mario Vargas Llosa quien en el año 2003 expresó:

“¿Qué hacen, pues, a dónde van los jovencitos de la burguesía peruana que padecen crisis de sensibilidad y se descubren inquietudes espirituales? A las organizaciones católicas integristas, que los reclutan por docenas, desde el colegio.

Es otro de los impresionantes fenómenos sociales de los últimos años en el Perú: el Robustecimiento de instituciones como el Opus Dei, los Legionarios de Cristo o el Sodalicio de la Vida Cristiana (una creación peruana), que no sólo muestran un dinamismo misionero creciente, sino que parecen haber arrinconado en iniciativas y poder, dentro de la Iglesia, a los llamados cristianos de izquierda, antaño tan influyentes.
Confesaré rápidamente que la disyuntiva que se les presenta a las chicas y los chicos de la clase media peruana -el ‘éxtasis’ o el integrismo religioso- me produce escalofríos.”

En 13 de febrero del 2001, el súbito fallecimiento de German Doig Klinge, el número dos y vicario general del Sodalitium produjo una catástrofe en los adeptos que no comprendieron como había muerto el hombre elegido por Dios para suceder a Luís Fernando Figari. Durante días estuvieron rezando de rodillas frente al féretro en espera del milagro de la resurrección, demostrando un grado de fanatismo pocas veces visto.

A mediados del año 2004, el Sodalitium decidió que había llegado el momento de instalarse en Argentina. El arzobispado de Buenos Aires los autorizó y se pusieron en búsqueda de algún colegio católico que estuviera pasando problemas económicos para adquirirlo. A mediados de este año, la Congregación de la Sagrada Familia integrada por una docena de miembros y sin poderse hacer cargo material y espiritual del Colegio Juan Bautista Verthier decidieron vender el instituto. La compra no se hizo a principio de año porque hubo reparos de alguno de los miembros de la Sagrada Familia con ideas progresistas, quienes temían entregar el colegio a un grupo integrista. Finalmente la difícil situación los llevó a la venta.

La semana anterior el padre Tomás de la Sagrada Familia reunió a todo los padres del Instituto y anunció que entregaban la escuela a la congregación de origen peruano. Allí mismo presentaron a quienes se harían cargo: el lic. Oscar Tokumura (administración y gestión), el lic. Alfredo Draxi García Rosell (horizonte pedagógico), el padre Luís Ferrogiari (pastoral del colegio) y el padre Gonzalo Lupe (apostolado con chicos). Los padres de los alumnos, preocupados ante el cambio de autoridades comenzaron a investigar y al enterarse de las graves denuncias que caen sobre el Sodalitium en Perú decidieron protestar masivamente en la puerta del colegio.

“La verdad os hará libres” decía Jesús. Ojala el Cardenal Jorge Bergoglio se haga eco de la protesta y expulse de la Argentina a este grupo sectario que tiene como única función captar jóvenes adolescentes y adorar a su líder: Luís Fernando Figari.

Lunes, 13 de junio de 2005

Agenda del Editor: Según últimas versiones directas de padres de familia del Colegio Verthier el rechazo al Sodalitium ha sido oficializado en la reunión llevada a cabo hoy en Buenos Aires lo que significa un duro revés a esta secta fundamentalista en sus objetivos de expansión internacional.











 
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